
Criar en Chile se ha convertido en un desafío que va mucho más allá del costo económico. Aunque recientemente se ha estimado que criar un hijo en Chile puede costar alrededor de 600 mil pesos mensuales, la verdadera discusión pasa por las dificultades cotidianas que enfrentan las familias: la falta de redes de apoyo, la incompatibilidad entre horarios laborales y educativos, y la ausencia de políticas reales de conciliación. Esta columna invita a reflexionar sobre cómo criar hoy en un país donde el cuidado sigue recayendo, en gran medida, sobre las mujeres y las familias trabajadoras.
Por Alexandra Pardo Valenzuela*
En las últimas semanas, se ha hablado mucho sobre cuánto cuesta criar un hijo en Chile, estimándose mensualmente en 600 mil pesos, pero poco se ha dicho sobre las otras realidades que enfrentan las familias y que también deben ser parte de la conversación.
Por ejemplo:
¿Son compatibles los horarios de las salas cunas y jardines infantiles gratuitos con las jornadas laborales de los padres?
¿Qué ocurre cuando no hay redes de apoyo que puedan retirar a los niños a las 16:00 hrs.?
¿Quién cuida a los hijos cuando, por razones externas, el jardín o sala cuna no puede funcionar o deben retirarlos antes de tiempo?
Tampoco se ha considerado qué pasa cuando los hijos mayores de un año se enferman y no pueden asistir al jardín o colegio. No todas las madres y padres pueden tomar vacaciones o permisos inmediatos para cuidarlos.
Además, no todos los trabajos son compatibles con la Ley de Conciliación, que entró en vigencia el 29 de enero 2024, y aun cuando lo sean, no siempre existe la voluntad de los empleadores para acordar jornadas híbridas o flexibles.
Es cierto: la Ley de 40 Horas es un gran avance, y a partir de 2026 se podrá trabajar 42 horas semanales. Pero estas medidas siguen siendo insuficientes para las familias que enfrentan el desafío diario de compatibilizar los cuidados y el trabajo.
En los años 80 y 90, la crianza era en tribu: abuelas, tías y vecinas ayudaban a cuidar. Hoy esas mismas mujeres siguen trabajando, y esa red se ha ido perdiendo.
Entonces, la pregunta es inevitable:
¿Cómo logramos realmente conciliar la vida laboral con la crianza?
Esa es una conversación que Chile necesita dar con urgencia, desde la empatía y la realidad de miles de familias.
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*Abogada laboral. Asesora del movimiento ciudadano “Postnatal de 1 año”