Germán Carrasco ha muerto. Viva Germán Carrasco.

Germán Carrasco ha muerto. Viva Germán Carrasco.

Germán Carrasco Vielma (1971-2026) poeta, traductor y pieza clave en el panorama literario actual, falleció el pasado lunes 9 de febrero en el Hospital San José de la comuna de Independencia, víctima de una meningitis fulminante. Su vasta obra reconocida con distinciones tales como el Sor Juana Inés de la Cruz (Costa Rica, 2000), Diario de Poesía (Argentina, 2001) y el premio Pablo Neruda (Chile, 2005) dan cuenta de una obra mayor y de una poética original, irónica y lúcida, en que supo mezclar la lírica y alta cultura junto a la voz de los suburbios. Su muerte enlutece a las letras nacionales y deja un profundo vacío en un campo cultural cada vez más desierto y desvalido.

Por: Alfonso Medrano B.

Sería fácil clasificarlo como un disidente, por más que lo fuera, o como el mejor poeta de su generación, por más que lo fuera. Germán Carrasco era poeta, así, a secas, con toda la plenitud y potencia que reside en el término. Fue el primero en representar el sector norte de la capital retratándolo como el lugar central que es y no como los extramuros de la ciudad, modo en que el poder suele hablar de todo lo que lo excede o rodea.

En una hermosa conversación sostenida con el escritor Óscar Barrientos disponible en YouTube, da cuenta de la cantidad de símbolos esenciales que se agrupan en las comunas de Recoleta o Independencia: el Cementerio General, la Vega, la arquitectura Kulczewski, la ludopatía encarnada en el hipódromo, la escuela de medicina de la Universidad de Chile, el Instituto Médico Legal, el estadio Santa Laura, etc. etc.

Su primer poemario, "La insidia del sol sobre las cosas" (1998) publicado por JC Sáez y reconocido con el premio Jorge Tellier y el Municipal, dio patente de existencia a las fachadas continuas de esas calles que, hasta entonces, aún no encontraban un lugar en el imaginario de la poesía chilena, palpitando como un subjetivo más de los que faltan y que Carrasco supo reponer.

Sus poemas suelen tener presente una cierta dimensión espacial que elaboró durante todos sus años de producción. En una hilarante crónica publicada en el diario The Clinic titulada como, "El performer del Paz Froimovich", habla de la contradicción que genera el acceso a la ciudad y la destrucción del patrimonio, del hacinamiento y el encierro, tocando tangencialmente la banalidad del arte y el desprecio hispster o burgués por habitáculos que, con todo, permiten a las clases bajas instalarse en lugares céntricos. Aunque esto último tenga que verse más como una crítica a ciertos grupos que orbitan y componen la elite del arte, como una pelea con clichés y lugares comunes que siempre intentó dinamitar.

En sus últimos libros utilizó la figura literaria de la sinécdoque como símbolo para explicar el territorio y así lo grafica los siguientes versos: "El territorio se automutila porque no conoce partes de su cuerpo. No se trata de la clásica psicosis de presidiario: autolesionarse. Sí un país es un cuerpo, cuál es la parte por el todo de ese cuerpo." (Poema Sinécdoque, Resurrección y Saqueo)

En diversos escritos insistió sobre la idea de que en Chile hay problemas serios con la memoria reciente y, sobre todo, con la renovación de sangre y palabra; un cierto afán obtuso y cruel por subrayar siempre los mismos rostros y discursos, por repetir hasta la saciedad la cultura de los sesenta. Quizás sea esta la razón por la cual su nombre suene a novedad, incluso entre gente atenta que gusta de la poesía. Sin embargo, su trabajo es cardinal entre las poéticas del cono sur y así lo afirma un sin número de distinciones, premios y becas; como el programa de escritores de la Universidad de Iowa, del cual fue becario coincidiendo con la reciente premio Nobel, Han Kang, con quien mantuvo largo tiempo amistad y contacto.


Las cosas, los objetos, fueron esenciales para él. También así la traducción. La poesía objetivista de Oppen, Zukofsky y Reznikoff, o los ingleses W. H. Auden y Philip Larkin. Presentó en Chile a Robert Creely y escribió un hermoso prólogo hablando sobre ciertas coincidencias que los emparentaban: problemas oculares, geminianos ambos, temperamento fuerte, pero poemas delicados. La poesía gringa fue su estrella polar y buscó ahí, tal como Gonzalo Millán. En algún punto, da la impresión que Germán vibraba entre los Gonzalos de la poesía chilena, por un lado, Rojas con su manejo de las sílabas y la prosodia, por el otro Millán, con su imaginario.

Su poesía no tendría lugar ni objeto si no es gracias al material que sus ojos percibían. La vista fue un sentido que, particularmente en su trabajo, tuvo mayor relevancia que el oído. Cosa bastante lógica si consideramos que la fisonomía del rayo y el destello del relámpago siempre se perciben antes que el trueno. La luz viaja un millón de veces más rápido que el sonido, la vista precede al oído y ese anticipo de la energía que emiten los cuerpos se repitió en la percepción del mundo que él poetizaba.

En "Resurrección y saqueo", su último poemario publicado en vida (Editorial Deriva 2024), ya empezaba a pensar en la muerte y consideró estos signos, el saqueo y la resurrección, como dos modos de relacionarse con el tiempo, dos mecanismos que se presentan en esos poemas enlazados por una dialéctica íntima con la que se alude a un ciclo de viajes, de muerte y reencarnaciones de palabras, cambios en los significados y símbolos. Versos que reflexionan sobre cómo opera el tiempo en la materia y el sentido de las cosas, pero también el modo en que la época se entromete en el lenguaje.

Durante los últimos años se abocó prolíficamente al ensayo y la crónica, género que ya había desarrollado en el libro "A mano alzada" (Cuarto Propio) entregando una visión crítica de la década de los noventa; anteponiendo pensamiento e imagen a la celebratoria neoliberal que circuló vastamente junto al discurso yupi del progreso y desarrollo. Del mismo modo, hizo un esfuerzo importante por articular a su generación, donde radicó un esfuerzo colectivo y diverso por la reconquista de la lírica y que hoy, a más de dos décadas, se puede disfrutar en los trabajos de Leonardo Sanhueza, Verónica Jiménez, Cesar Cabello, y por supuesto, en la amplia obra poética que legó Germán Carrasco Vielma.

Selección de Poemas.

Daily Mirror (de Brindis, 1994)

Abordando el espejo en la mañana
con el cuidado habitual, y los nervios
de un padre –yo mismo- ante la espera
de un recién nacido: yo mismo, cada día

aconteció que en vez de ver mi rostro
vi una rosa de violento papel blanco;
Al comprender de inmediato que se trataba
de la muerte
me lancé sin más hacia el espejo
automatizado por mi entrenamiento romántico de años:
beso y puñetazo
miedo y solución
(________________!)

Quiebre de espejo. Puño sangrante.
Los paréntesis son para la onomatopeya que no encontré
en las lenguas del tronco indoeuropeo
(el sonido del espejo es diferente
al de cualquier otro vidrio que se quiebra).

Desde ese momento hubo siete años de suerte rara
llenos de succiones y de teclas
soles lunas pájaros animales:
elefantes y otros mamíferos
a los que se les ocurría morir mientras yo los montaba
parroquias empresas lenocinios
de arquitectura y ambiente extraño.

Cuando esos siete años terminaron escribí esto
la noche de un día en que no me miré al espejo.
Aún no me atrevo.
Problemas he tenido al afeitarme.
Gracias a dios tengo una Rita que me peina.
De mis ojeras me doy cuenta por la cara de la gente.

Único Arte (de Calas 2002)

:el de perder (ni duro ni desgaste)
tantas cosas solicitan su extravío
que su pérdida no es desastre. Pierde
algo cada día acepta el lastre:

llaves perdidas horas malgastadas El arte

de perder no es desgaste: ensáyalo
pierde rápido y mejor: no te baste
perder lugares nombres la deseada
mujer y expedición De qué desastre hablas
yo he perdido entre otras cosas dos ciudades
reinos ríos continentes radas
que te lo juro añoro mas no es desastre.
Incluso te perdí gesto, voz preciada.

Y qué, nada:

el arte de perder es fácil
aunque tenga un ligero
y remoto (dilo) aire
a desastre.

Inminencia (de Clavados 2003)

Esta mañana entre las dos ramas de un árbol
junto a la puerta, la araña una vez más
hiló y firmó su trampa y su tapiz.
Con una brizna compruebo su alarma, efectiva;
ella se convulsiona, mancha oscura
en el espléndido jeroglífico cuyo significado
nunca nadie ha podido descifrar. Ahora recuerdo
cómo al crepúsculo ayer volaron las rapiñas
tal hacen en esta época del año,
escuadrones grises marcados en las alas
que buscan víctimas desde nubes que desbordan
un barroco incompatible con el día.
Las mariposas monarcas se irán pronto
y las otras especies migratorias, y un día cercano
los pájaros del jardín ya no estarán.
Mira cuántas hojas se han crispado
y marchitado, caído algunas.
Continuo es el cambio en la telaraña
y así, llegan estos momentos en que sientes
en el corazón una señal a que atender:
el definitivo anuncio de un final
y hay algo que cesa y que comienza;
y al igual que la araña que aguarda en su tela,
tomas conocimiento de las intrincadas posesiones
–territorios aún por conquistar-
expandiéndose en secreto a través del vasto
tejido del cielo y la tierra, enviando sus mensajes
cifrados en la química de todas las especies
y el murmullo en la sangre: es el momento.

Los descargadores (de Multicancha 2005)

quién se acuerda de esos hombres
que descargaban sacos de harina
bajo la niebla o la insidia del sol?

en mi infancia los miraba estupefacto.
pensaba que eran árabes o algo así
por el saco que se ponían en la cabeza.

eran como fantasmas empolvados.
hacían su trabajo a pasos cortos
para no perder el equilibro. rapidito.

o esas cuadrillas que descargaban sandías
o garrafas de vino desde un camión.
se las aventaban y ninguna se caía.

yo esperaba que alguna reventara: un cráneo
para refrescar la acera con sangre.
(hasta el sonido del impacto imaginaba:
onomatopeya para trizar la tarde).
-la oda al pan que la reescriban otros
y a las dulces sandías del verano-

ahora pienso en las columnas vertebrales
de esos hombres. en el trabajo en equipo.
entonces sólo los miraba. me parecían

ánimas de día claro. extraterrestres
que hacían rápido su trabajo
y luego desaparecían en su nave.

Dos (de Multicancha)

dos cariátides decó en un edificio
declarado patrimonio arquitectónico
como serenas vigías de lo que hay
dentro de ese palacio
que es hoy un conventillo
Vamos toda ciudad es un conventillo
imagino a dos lesbianas hermosas
devorándose en esos cuartos:
sus nombres son Fantasía y Realidad
(Fantasía es hermosa
pero Realidad es más hermosa)
hacen turnos para vendarse los ojos
son Justicias en su juego sexual
dos majestuosas cariátides decó en la fachada
cuidan el pórtico
dos testigos del devenir urbano
dos cariátides decó enmarcadas
por las humilladas banderas de rendición
que estilan agua bendita: las ropas tendidas
de los que viven en este palacio

La única performance de mi vida (de Mantra de Remos, 2015)

La única performance de mi vida
ha sido poner cera con tierra de color roja 
en el piso de un cuarto que convertí
en estudio monacal.

El contraste del blanco
de la cal de las paredes
y el rojo del piso
fueron mi obra maestra. 

Aplico cera en cuatro patas 
y me siento como una esclava
El piso lucirá impecable
como para la visita de la Virgen. 

Es como si hubiese asesinado a alguien 
y esparciera la evidencia de la sangre
o me regocijara en su plasticidad
¿A quién habré asesinado hoy? 

Quizás maté a alguien y no me di cuenta
como cuando uno abre el periódico
y tiene que leer alguna barbaridad
o escuchar algo horrendo. He aprendido

a evitar estridencias y accidentes
y a no provocarlos ¿Es sangre lo del piso?
Esas sordideces gustan mucho
a nuestras católicas y retorcidas cabezas

Uno siempre mata a alguien 
y todos los días lo matan a uno 
y se pierde mucho tiempo al pedo 
en resucitar.

Cascadas (de Cripsis 2022)

Dame crack y sexo anal:
ellas se enamoraban de un dealer
y ellos de una loca, o al revés,
la cosa era darse con todo, matarse. De suerte
estamos vivos. Pero luego:
Dame café y TV.
Y más tarde:
Dame Benzodiacepinas y Bill Evans.
Dame horario valle y velocidad crucero.
Dame haikús y koans, léeme el Eclesiastés en voz baja
con un té de termo cerca el río. Te devuelvo
todo con intereses. Te conviene. Dame el Río Claro
o la cascada del Empalmado: divinidad
que no permite mirarla —ninguna divinidad
permite que la miren a los ojos—
y arroja una llovizna para delimitar su señorío
perfecto para — sed cautos— resbalar en las piedras
o para que todas las neuronas se refresquen
como las hijas desnudas del verano.
Los más extrovertidos practican asanas o katás
en las cercanías de la cascada. Otros se quedan
en silencio. Se siente: kjjjjjsssshhhhffjjjjjffff.
Dame té, cine sigiloso y silencio,
dunas tibias en el viento litoral.

Pandemia (de Cripsis 2022)

Oh pandemia, rotunda belleza de una ciudad vacía
Oh sagrado miedo que nos mantiene alertas
y juntos, obligados a la organización,
a la comunicación mínima y efectiva.
Obligados a la elegancia. A hablar despacio.

La conciencia de la muerte es el mejor secreto de belleza
y así las familias -de cualquier forma que se las conciba-
son presente tenue; y cada frase un hayku,
cada prenda acariciada al entrar o salir de los cajones.
Alertas a la flor y al abismo.

LA TRIBU NO (de Resurrección y Saqueo 2024)

Un hombrecito de tanto decir no
quedó con un tic en la cabeza.

Hay unos perros con cuello de resorte
que ponen sobre la guantera de los autos

pero esos perros a veces dicen sí.
El hombrecito sólo dice no.

A veces dice sí pero su cuello sigue: no.
un temblor nervioso y reflejo

o ver a la muerte o ver la belleza
o ver al diablo a una pistola

Lo contrataron de portero
de conserje y hasta de jurado.

Oh hay mucho campo laboral
para los que padecen ese tic.
Cuándo habrá aparecido
esa extraña contorsión.

Lo invitaban a jugar y decía que no
o quizás tuvo una decepción amorosa

y cabizbajo negaba
por qué por qué por qué.

Luego comprendió aliviado
que no era el único

Se sintió por fin acompañado
¡Toda la ciudad hace el gesto!
Se puede apreciar en el Metro
cómo todos niegan simultáneos.

En espacios públicos cerrados
se golpean las cabezas entre sí

por eso a veces se ve el piso
lleno de gente, Luego se levantan

sin dejar de mover la cabeza
no, no, por qué, no, no, no.

Quizás el mundo es un lugar ingrato
y todos hacemos ese movimiento
sin darnos cuenta.

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Germán Carrasco ha muerto. Viva Germán Carrasco.