
¿Qué puede provocar la performance en la calle? O, mejor dicho: ¿Qué puede provocar actualmente un cuerpo (de artista) situado, ritualizado, que de pronto nos saca de la normalidad en pleno espacio público? Con esto de "actualmente", me refiero a un orden de cosas leído como distópico, a una realidad en que el neofascismo ha tomado el poder por un camino muy distante a la utopía social, con dosis de autoritarismo, negacionismo y prácticas de amedrentamiento.
Carolina Lara Bahamondes*
Tal como en 2024, la segunda versión del Encuentro de Performance "Territorio Espacio Vivo" TEV - Tomé 2026, convidó a 13 artistas y colectivos a que ocuparan con sus acciones e intervenciones lugares de la comuna con valor histórico, patrimonial, cultural, social o medioambiental. La selección ha pasado por el criterio curatorial de Lorena Muñoz (artista visual, performer y directora del TEV) y Angélica Jara (coreógrafa, artista escénica butoh y directora artística del TEV), obedeciendo al valor de las trayectorias artísticas y de una producción relacionada al trabajo con el cuerpo más allá de las disciplinas de creación.
Este año, el encuentro se realizó del 25 al 28 de marzo, reuniendo a exponentes de las artes visuales, la danza, el teatro, el butoh, la poesía, lo sonoro o el arte drag: Kareen Labbé (Murta), Karen Reyes, Rodrigo Mellado (Fito Cvxhillo), Natalia Jorquera, Hannelore Grosser, Francisco Cancino, Liliana Quijada/Colectivo Kiltraza, Kalül Butoh Experimental (Angélica Jara y Lalit Singh), Raquel Ortiz, Amanda Varín, Joan Soto, Gustavo Solar y Veneno Drag. La mayoría proveniente de la región del Biobío, eran artistas de Tomé, Concepción, Santiago y Buenos Aires, sumándose en el colectivo de danza butoh un artista de India.
Fueron tres días de performances que ocuparon la comuna a través del sector urbano, costero y rural, armando tres recorridos que fueron tejiendo conexiones entre los imaginarios y temas que se querían instalar, en diálogo con los lugares escogidos y, por lo tanto, con la memoria local, las características del territorio, sus comunidades y el contexto actual, así como con las subjetividades de quienes llegaban como públicos, atendiendo a la invitación abierta o porque iban transitando y se encontraban con las obras.
Se levantó así una cartografía patrimonial: jueves 26 / Puente de los Aburridos, Fábrica de Bellavista y pasaje Williams Rebolledo; viernes 27 / humedal Coliumo, caleta Los Morros de Coliumo y bosque de queules del sector rural del cerro El Santo; sábado 28 / Iglesia de la población Carlos Mahns, Cementerio N° 1 Municipal de Tomé, caleta grande de Cocholgüe, las ruinas de la FIAP (Fábrica Ítalo Americana de Paños) y la Plaza de Tomé.
¿Qué cambió este año en comparación al TEV anterior? La respuesta es unánime entre ambas directoras: la reacción de la institución, que actuó desde la ignorancia y la censura. Pese a los compromisos formales asumidos con anticipación, la Municipalidad de Tomé quitó a última hora el apoyo en difusión, procediendo además revocar permisos para el uso de espacios autorizados, sumándose cuestionamientos a la participación de disidencias.
Veneno Drag. Tomé. TEV 2026. 28-03-2026
Cuerpos sagrados, cuerpos desobedientes
¿Por qué Tomé? Fue una pregunta recurrente. Lorena vive en Concepción y Angélica está radicada hace 8 años aquí. "Desde nuestra infancia, todas hemos estado conectadas en algún momento de nuestras vidas con las zonas costeras de la región", dice Lorena. Para ambas, siempre se recurre a esta localidad por su belleza paisajística y el pasado industrial: "Tomé cuenta con una herencia social y cultural estrechamente vinculada a la industria textil y, al mismo tiempo, con una rica biodiversidad dentro de la región del Biobío y la bahía de Concepción, siendo en la actualidad una zona particularmente afectada por el extractivismo".
Tomé resulta de algún modo representativa de los valores y problemáticas que nos atraviesan como país y en el sur de Latinoamérica, si pensamos en los cambios de la matriz productiva impulsados tras el shock neoliberal de la dictadura cívico militar en Chile, cuyos ecos no terminan y, peor aún, cobran nueva vida: de una producción agrícola, forestal e industrial nacional que avanzaba en el siglo XX con apoyo estatal, pasamos a un modelo de libre mercado que ha privilegiado la sobre explotación y exportación de materia prima, junto a la importación de productos manufacturados. Las transformaciones sociales y territoriales acaecidas por la desindustrialización recrudecen con el giro hacia una matriz productiva que beneficia a las grandes empresas, aportando en desigualdades, pérdida de derechos sociales y en la devastación medioambiental.
Tomé es ese lugar donde la épica del trabajo como motor de desarrollo se enfrenta hoy al abandono estatal y a patrones -en el sentido que se quiera leer- sin conciencia social y con un nivel de ambición avasallador. Tomé es ese lugar posible de resiliencia.
La performance es una práctica eminentemente crítica y al mismo tiempo un ritual revelador. Las intervenciones en Tomé activaban los espacios desde sus diversas capas de sentido, congregándonos poéticamente en lo colectivo. Objetos, instalaciones o indumentarias podían ser parte de las intervenciones, algunas realizadas para y por el lugar, mientras que otras eran fragmentos de obras escénicas o acciones readecuadas para el sitio específico. Lo performático fue más bien el sustento transversal, operando desde un abanico de estrategias, a veces más cerca del teatro y la danza; otras, del concepto de performance de las artes visuales contemporáneas, no tan sujetas a un guión como abiertas al azar. De este modo, los cuerpos allí presentes -con todo su poder estético, simbólico y político irrumpiendo- dialogaban con los espacios usuales, situándose como corporalidades que nos interpelaban en términos de imaginación, de preguntas y reflexiones, de memorias personales y colectivas.
La mujer trabajadora emergió en algunas propuestas (Murta y K. Reyes), la mujer artista y madre (R. Ortiz), o bien el espacio de lo doméstico (K. Reyes y N. Jorquera), cruzándose con el pasado textil industrial, con memorias de la dictadura o contra estructuras heteronormadas o patriarcales. Son imaginarios para lecturas posibles. Estuvieron también los cuerpos fuera de la norma, tensionando al espacio público, la monumental arquitectura fabril (G. Solar) o al símbolo patrio (Veneno Drag), así como al santo patrono desde una labor usualmente masculina como es la pesca (J. Soto).
Junto a las antiguas fábricas o sus ruinas, al barrio patrimonial, a la plaza, al cementerio, al puente antiguo o a la caleta de pescadores, la costa, la playa, el humedal y el bosque nativo fueron también espacios rituales que nos reconectaron con otro tiempo y lugar, con lo sagrado y atávico, o con nuestros propios cuerpos y sus memorias (A. Varín), visibilizando el valor del territorio y de la naturaleza como un santuario (H. Grosser, F. Cancino, L. Quijada y Karül Butoh).
El peligro que representan las forestales tenía que estar presente. Desde artistas sensibilizados/as por la devastación que provocan los monocultivos en el sur de Chile y particularmente en la región del Biobío, y con los efectos en carne viva de los últimos mega incendios en Penco, Lirquén y Punta de Parra (el Encuentro TEV fue afectado de algún modo, debiendo mover su fecha de realización de fines de febrero a fines de marzo), este ejemplo catastrófico de extractivismo fue tema en algunas acciones (Fito Cvxhillo, Karül Butoh y L. Quijada). Pero no se trató tanto del mensaje directo como de sentir -en la caminata o en la contemplación- la nostalgia de un pasado prístino, viviendo el rumor de las olas, la brisa, el silencio, el aire fresco de la mañana, el canto de las aves o el aroma a tierra, como una experiencia de lo sagrado.
Pancho Cancino. Coliumo. TEV 2026. 27-03-2026
Los afectos y la rabia
Tanto en las performances como en las actividades de mediación realizadas en la Feria libre El Santo y la plaza de Tomé (viernes 13 de marzo), o en la inauguración del Encuentro TEV (miércoles 25 en Casa Lyra) y en el conversatorio "Cuerpos-territorios en resistencia" (viernes 27, Centro Cultural El Vagón), circularon cerca de 400 personas, entre ellas, estudiantes del Departamento de Teatro de la Universidad de Concepción, además de representantes de organizaciones locales, como el Círculo de Bellas Artes, del Consejo Comunal para el Patrimonio Tomé, la Agrupación de ex Presos Políticos PRAIS, del Centro de Educación y Cultural Mistral (CECUM), de la Agrupación Social Recuperemos el Humedal Coliumo-Litril y del Comité Ambiental Comunal Tomé.
Sin duda, el conversatorio tuvo un peso propio en lo emocional y político. La pregunta que convocó, "¿Cómo relacionar arte y comunidades para defender al territorio?", estuvo traspasada por un hecho externo que marcó al TEV 2026: la censura.
Tras algunas quejas de transeúntes que vieron con espanto el uso de pintura roja como representación de sangre en una performance, las que llegaron al alcalde Italo Cáceres, el municipio quitó -sin posibilidad de diálogo y pese a acuerdos formales- todo apoyo en difusión, bajando incluso algunas publicaciones e historias de las redes sociales del Centro Cultural Tomé, invisibilizando por el resto de los días al Encuentro de Performance, el trabajo de 13 reconocidos artistas nacionales que estaban con sus obras en la comuna.
Al mismo tiempo, la institución intentó que Veneno Drag no se presentara en la plaza, destinando a última hora un sector poco visible como es la explanada de la caleta Quichiuto, haciendo incómodas preguntas sobre su carácter transformista o disidente en lo sexo genérico. Gracias al poder de gestión del equipo TEV, con argumentos que enfatizaron en el respeto a los compromisos previos, la locación original se mantuvo. Sin embargo, frente a una nueva solicitud de información sobre las performances, lo cual ya había sido enviado, el municipio revocó el permiso para el uso del cementerio por la poeta Amanda Varín, lo cual no fue acatado por la producción por haber sido una resolución informal y encima de la programación. Todas estas tramitaciones ocurrieron siempre desde llamadas telefónicas, por distintos funcionarios y medios no oficiales, en pleno desarrollo del evento.
La censura parece haberse vuelto un elemento con el cual convivir en el ámbito del arte contemporáneo. En esta llamada "batalla cultural", en que el rol disruptivo y cuestionador del arte actual se confunde con la moral miope y maniqueista de sectores ultraconservadores, nos están arrebatando los espacios, las formas, los contenidos están siendo cuestionados. Hemos salido a la calle, fuera de los lugares usuales del arte, pero vemos que el neofascismo no está sólo en el gabinete, sino también entre las personas.
Natalia Jorquera. Tomé. TEV 2026. 26-03-2026
¿Cómo hacer performance en tiempos de censura y odio frente al arte contemporáneo?
Mientras trabajábamos en la primera etapa de producción y difusión del TEV, tuvo que operar cierto nivel de autocensura. Hubo que precaver, de algún modo estar preparadas frente a situaciones que podían herir sensibilidades. Pero la imaginación siempre se queda corta frente a los motivos que se levantan para censurar. En 2024, fue un cuerpo desnudo incluido en una performance en la playa, en un ritual poético que abarcaba más símbolos y elementos, lo que despertó la crítica airada e irreflexiva de voces ultraconservadoras, sectores evangélicos principalmente, a través de redes sociales. Aquella vez, el municipio no reaccionó frente a esta polémica y fue constante su apoyo a un encuentro que se sentía valorado. Había otras personas en los cargos claves y desde cultura, alguien conocedor de la performance.
Esta vez, frente a cada cuestionamiento y arremetida, hubo que actuar rápido, en forma cohesionada como equipo, sin resentir el proceso del evento. Pese a todo, las actividades y el trabajo de las y los artistas no fueron afectados.
"Con la censura, acompañada del acoso y la violencia intrínsecas, quedamos en un estado confuso y con la sensación de que lo que hacemos carece de importancia. Sin embargo, leemos en estas presiones una mezcla de miedo e ignorancia por parte de quienes están a cargo de las instituciones, lo que actualmente se replica en otros espacios de poder. Sentimos que hoy operan la sospecha y un estado de sobrevigilancia sobre algunos lenguajes del arte contemporáneo", opinan las directoras que también apuntan al descompromiso de parte de la Seremi de las Culturas Biobío frente a esta situación, desde donde no hubo apoyo, siendo que el TEV es un proyecto financiado por Fondart Nacional 2026.
Junto a las performances en la calle, se dieron momentos de conversación con asistentes y transeúntes, en que verificamos que no es necesario saber de performance para conectar con sus sentidos, y así activar preguntas y significados. Un desafío es la educación y sensibilización artística, así como abrir el mundo del arte al diálogo. Lo hablamos en el conversatorio. Entendemos además la urgencia de levantar actividades de mediación donde las reflexiones sean compartidas desde una micropolítica del encuentro, para hacer frente a la distancia que pesa entre lo social y el mundo del arte contemporáneo.
La convicción es que hoy más que nunca es necesario salir sin miedo, poniendo el cuerpo con valentía, pero también considerando los cuidados, estrategias para situarse y al mismo tiempo defender nuestros cuerpos, nuestros quehaceres, el territorio, algo así como reconsiderar tanto los afectos como la rabia.
*Periodista TEV 2026