
Mientras gran parte del mundo discute el futuro de Gaza, excluyendo mayoritariamente a las voces voces palestinas, los escritores en Gaza están hablando urgentemente sobre preservar la memoria, preservar la cultura, y resguardar la posesión de su tierra.
Por Asma Laouira* | Traducción de Carmen Avendaño
En entrevistas con el PEN/Barbet Freedom to Write Center, del PEN America, cuatro escritores palestinos en Gaza reflexionaron sobre la responsabilidad de contar su propia historia. Durante estas entrevistas, una preocupación surgía reiteradamente: la necesidad de proteger la cultura en sus términos.
El discurso internacional ha estado profundamente desconectado de la realidad palestina, presentando a Gaza como un territorio por rahace. Las escritoras Nahil Mohana, Maysoon Kuhail, y los escritores Ali Abu Yaseen, y Nasser Rabah hablaron con PEN América acerca de lo que realmente se necesita: la restauración y protección de su herencia cultural.
«Gaza no es un lote vacío de bienes raíces que re diseñar. Es un país habitado por relatos, rostros, historia», comentó al Freedom to Write Center la premiada dramaturga y novelista Nahil Mohana.
Mohana, una novelista de la ciudad de Gaza cuya obra refleja la resiliencia y esperanza palestinas, colaboró en las antologías Palestine is everywhere (2025) y Voices of resistance: Diaries of Genocide (2025). En octubre de 2023, sobrevivió a un aterrador ataque a su hogar, cuando un misil que hizo añicos sus ventanas, alcanzó su boca y le produjo graves lesiones que su familia temió que fueran fatales.
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Para Mohana, Kuhail, Rabah y Abu Yaseen, la reconstrucción es un proceso de quién debe decidir lo que permanece, lo que será borrado y a quién pertenece la visión que dará forma al futuro de los gazatíes y la única gente que puede tomar esas decisiones es la de Gaza. Los artistas y escritores tienen un rol distintivo al momento de asegurar que la humanidad sobreviva a ese futuro, comentan.
«No escribimos para embellecer o documentar solamente», afirmó Mohana, «sino para prevenir la desaparición del ser humano bajo los mapas y los planes políticos».
Nasser Rabah es un poeta y autor del poemario Gaza: The Poem Said Its Piece destacado por el New York Times como el mejor libro poesía del 2025. El conjunto incluye poemas escritos durante el genocidio, que a menudo describen los sentimientos crudos de la atmósfera que crea el constante estar al límite.
«Los escritores en Gaza son la conciencia de la sociedad y la voz de su percepción una que piensa en términos de lo colectivo, no solo lo personal o individual», dijo Rabah.
El reportaje de PEN America All That is Lost: The Cultural Destruction of Gaza documentó el impacto catastrófico de la campaña militar de Israel sobre la infraestructura y la vida cultural de Gaza. Sitios con siglos de antigüedad han sufrido daños graves o han sido destruidos por completo.
Ahora, los escritores palestinos buscan recuperar lo que se perdió, no reemplazarlo.
Maysoon Kuhail es una escritora, periodista y firme defensora del periodismo independiente. Reportea sobre un amplio rango de aspectos locales, sociales y políticos, destacando a menudo el impacto sicológico de la ocupación en los palestinos.
«La violencia y el desplazamiento en curso nunca cesaron», dijo Kuhail cuando le preguntaron por el cese al fuego iniciado en octubre del 2025 que sin embargo no ha detenido los ataques aéreos y otros atentados, y que nunca condujo realmente a un fin de la guerra. «El rol del intelectual no es observar la escena a lo lejos, sino cuestionar los conceptos que se cuelan bajo títulos apabullantes como «desarrollo» «re planificación» y «modernización». Gaza no es un lugar vacío para redibujar, sino una historia con capas y capas de relaciones, recuerdos, pertenencias y símbolos», agregó Kuhail.
Para estos escritores, la pérdida de edificios históricos es más que concreto o escombro que se deba barrer para dar paso a desarrollos de lujo o monumentos ostentosos. La perdida de edificios de la herencia cultural deja una herida profunda, borra partes de la identidad y la historia. «Es una ruptura en el relato, un hueco en la memoria, y un intento de cercenar el vínculo entre una persona y su tierra», explica Kuhail.
El actor y dramaturgo Ali Abu Yaseen apunta a que la destrucción continúa día a día. Desde el anuncio del cese al fuego han sido asesinados 600 palestinos y más de 1500 han resultado heridos. [Cifra de marzo 2026] «Gaza sigue bajo asedio, y el cruce (de Rafah) que se abrió supuestamente es solo una noticia para desorientar. No más de 50 personas pueden dejar Gaza o ingresar cada día, y son sometidas en el lado de Israel a distintas formas de humillación y maltrato», dice Abu Yaseen.
Las limitaciones en el cruce Rafah son solo uno de los signos visibles de la erosión de la vida palestina; otros rodean a los escritores entrevistados por PEN America, quienes ven ante sus ojos una pérdida de educación, cultura e historia. Abu Yaseen es el director del Teatro Ashtar, y reside en el campo de refugiados Shati en Gaza. Ha escrito y dirigido numerosas obras y ha sido el mentor de varios escritores palestinos jóvenes, proporcionando apoyo sicológico y fomentando la sanación a través del teatro durante tiempos de guerra.
Al reflexionar sobre la destrucción de los teatros, Abu Yaseen dijo, «se siente como si te arrancaran una parte del alma, como si la humanidad misma estuviera siendo destruida y declarada su muerte».
No le es ajena la pérdida de un espacio cultural, pues atestiguó la destrucción de Al-Mishal, un centro cultural del que fue co-fundador, destruido por el ejército israelí en agosto de 2018. Hoy, la comunidad enfrenta pérdidas similares con la destrucción de los centros culturales Árabe Ortodoxo y Rashad al-Shawwa a fines del 2023.
Entre la devastación y la prolongada lucha por sobrevivir, los palestinos deben además lidiar con la forma en que sus relatos son contados y la conservación de su historia. Para los escritores de Gaza esta responsabilidad se percibe urgente.
«En un momento en que las fuerzas externas buscan moldear el futuro de Gaza sin su gente, los escritores y artistas vislumbran su rol como guardianes de un significado que le podrían confiscar», afirmó Mohana.
Este sentido del deber lo sienten también Abu Yaseen y Kuhail. «La obras de teatro también juegan un rol en fortalecer el sentido de pertinencia y resiliencia de la gente», dijo Abu Yaseen. Explicó que a través de su escritura, ellos despiertan la conciencia de las amenazas a la causa palestina, desde el esfuerzo constante de la ocupación en desplazar a la gente de su tierra hasta las narrativas que niegan los derechos de los palestinos y su presencia a lo largo de los siglos.
Para Kuhail la destrucción de la cultura es inseparable de la destrucción de la memoria. «Cada texto escrito, cada pintura creada, cada testimonio registrado es un intento de decir que la memoria no ha sido enteramente destruida», explicó. A fin de cuentas, los escritores y artistas palestinos han hecho más que atestiguar o registrar la historia durante la guerra: han seguido creando y actuando, incluso en carpas. Escribieron libros, montaron otras y mantuvieron viva su comunidad.
«Fui cauteloso en evitar que el lenguaje cayera en gritos o consignas», comentó Rabah al reflexionar sobre escribir bajo asedio. «Intenté conservar la nobleza del espíritu palestino, la cual no debe verse quebrada a pesar de todo». Tradujo más de cinco libros, publicó poemas y artículos en destacados periódicos estadounidenses y europeos, y ayudó a compilar tres antologías de poesía.
Si el mundo escucha a estos escritores como debería hacerlo, quedará claro que la reconstrucción de Gaza no puede ser reducida a materiales y planos. Debe preservar los cimientos culturales que han sostenido a su pueblo. Cuando se les preguntó por el tipo de apoyo requerido, los escritores solicitaron asistencia que respete y propague sus voces.
Rabah pidió que se guíe a los jóvenes escritores palestinos, quienes «necesitan interactuar con experiencias artísticas y literarias maduras, tanto dentro de Palestina como fuera de ella.» Contar y escribir son más que actos creativos, son herramientas vitales para la supervivencia, maneras de conservar la memoria y afirmar la identidad bajo condiciones extremas.
«La cultura en Gaza no es un lujo; es un medio de resistir el borrado y una forma de salvaguardar la memoria para las generaciones futuras», dijo Mohana.
Si la comunidad internacional se involucrara, debería centrarse en el apoyo que fortalece la capacidad de los escritores palestinos para continuar con su obra y permanecer autónomos. Mohana, Kuhail, Rabah y Abu Yaseen enfatizaron la necesidad de procurar recursos esenciales sicológicos y sociales, reconstruir espacios culturales, y crear oportunidades para que sus voces sean escuchadas a través de las publicaciones y las plataformas públicas. La comunidad internacional debe escucharlos y equiparlos con herramientas para preservar la cultura y la memoria.
El camino por delante es innegable: cualquier esfuerzo de reconstrucción que soslaye las voces palestinas se arriesga a borrar la historia y la identidad mismas que le han permitido a Gaza persistir. «La solidaridad no incluye pensar en lugar de la gente, no impone visiones prefabricadas de su futuro», dijo Kuhail. El futuro de Gaza pertenece a su pueblo y en particular a sus escritores y sus figuras culturales, quienes deberán mostrar el camino.
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*El presente escrito fue publicado originalmente el 11 de marzo de 2026 en Pen America