
Este año, Vietnam y Chile celebran 55 años de relaciones diplomáticas. Como Embajador de Vietnam en Chile, me alegra profundamente haber sido testigo de los avances positivos que han marcado el vínculo entre ambos países en los últimos tiempos. Con motivo de este aniversario, me gustaría compartir con los lectores chilenos algunas impresiones, observaciones y reflexiones que he ido reuniendo durante mi tiempo viviendo y trabajando en su país.
Por Nguyen Viet Cuong (*)
El 25 de marzo de 1971, Chile se convirtió en uno de los primeros países sudamericanos en establecer relaciones diplomáticas con Vietnam. Hoy, ambas naciones celebrarán 55 años de esa relación.
Una trayectoria de 55 años: superar distancias y resistir el paso del tiempo
A comienzos de este año tuve la oportunidad de visitar la región de Aysén, puerta de entrada a la Patagonia en el sur de Chile. De pie ante la naturaleza imponente de una de las zonas más remotas de América del Sur, me vino a la mente la distancia que separa dos puntos que están casi en los extremos opuestos del mapa: Vietnam y Chile se encuentran a cerca de 19.000 kilómetros el uno del otro. Y sin embargo, hace 55 años, los dos países eligieron tenderse la mano.
Y es que 55 años es tiempo más que suficiente para poner a prueba cualquier relación. En este más de medio siglo, tanto ambas naciones han atravesado sus propios giros de la historia: Vietnam pasó de la guerra a la paz, de una economía cerrada a un país profundamente integrado en el mundo. Chile, por su parte, se convirtió en una de las economías más abiertas de América Latina.
A pesar de los vaivenes de la historia, la relación ha sido preservada y cultivada por sucesivas generaciones de liderazgo. Hoy, Vietnam y Chile comparten la apuesta por la integración. Vietnam, con 17 tratados de libre comercio que abarcan más de 60 economías; Chile, con más de 30 acuerdos que cubren 64 economías: ambos se encuentran entre los países con las redes comerciales más amplias del mundo. En otras palabras, los dos elegimos abrirnos al mundo en lugar de cerrarnos. Somos distintos en lo institucional, lo cultural, lo lingüístico, pero coincidimos en la aspiración al desarrollo y en la forma de trazar el camino hacia ese objetivo.
En 2007, ambos países establecieron el marco de Asociación Integral. Para mí, ese marco de cooperación tiene una importancia que va más allá de un simple acuerdo diplomático. En un mundo donde las alianzas pueden cambiar de la noche a la mañana y las cadenas de suministro pueden quebrarse de un día para otro, lo más valioso son las relaciones que han sido probadas por el tiempo.
Con más de 100 millones de habitantes, un volumen de comercio total que supera los 930 000 millones de dólares, ubicado en el corazón del Sudeste Asiático con más de 3.200 kilómetros de costa y a lo largo de rutas marítimas internacionales estratégicas, Vietnam mantiene hoy relaciones de Asociación Estratégica Integral con 15 países y organizaciones, incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, gracias a una política exterior coherente: independencia y autonomía; cooperación con todos los países, pero sin alianzas militares con ninguno. Con Chile, Vietnam comparte 55 años de confianza mutua, a pesar de las transformaciones profundas que ambos países han experimentado. Hemos establecido el marco de Asociación Integral y ése es nuestro compromiso de seguir impulsando la relación sobre esa base.
Ciudad Ho Chi Minh
Cooperación para el desarrollo y el aprovechamiento de fortalezas complementarias
Durante mi tiempo en Chile, he recorrido muchos rincones del país, desde Valdivia, con sus humedales de reconocimiento internacional, hasta Antofagasta, donde el desierto de Atacama convierte la luz solar en energía limpia y recientemente la región de Aysén en la Patagonia, donde los fiordos nutren una de las industrias salmoneras más importantes del mundo.
Chile no sólo posee una naturaleza imponente, sino también una riqueza de recursos naturales extraordinaria. Es el mayor productor de cobre del mundo, con entre una cuarta parte y casi un tercio de la producción global y uno de los principales productores y exportadores de litio, dos minerales clave para la transición energética mundial. Como miembro fundador de la Alianza del Pacífico, Chile es un puente natural entre América Latina y la región Asia-Pacífico.
Chile está liderando la región en el desarrollo de energías renovables, con una participación de fuentes limpias en la matriz eléctrica que ha crecido notablemente en los últimos años y viene implementando una estrategia de hidrógeno verde con la ambición de convertirse en uno de los principales exportadores mundiales.
Vietnam también se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Al contemplar los extensos campos de paneles solares desplegados en el desierto de Atacama, uno de los lugares con mayor radiación solar del mundo, no puedo evitar pensar en el potencial semejante que existe en Vietnam. Es un área donde ambos países tienen todo para avanzar juntos.
Vietnam y Chile firmaron un Tratado de Libre Comercio bilateral, el primero suscrito por Vietnam con un país de América Latina y ambos son miembros del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). El comercio bilateral ha alcanzado casi 1.800 millones de dólares, con un crecimiento significativo desde la entrada en vigor del TLC. Chile es actualmente el cuarto socio comercial de Vietnam en América Latina, mientras que Vietnam es el principal socio comercial de Chile en el ASEAN.
El margen de crecimiento es amplio, porque ambas economías son altamente complementarias: Vietnam es un centro global de manufactura electrónica y tecnológica, pero necesita materias primas estratégicas como el cobre y el litio que Chile posee; a su vez, los minerales, productos agrícolas y pesqueros de alta calidad de Chile requieren mercados amplios que Vietnam y el ASEAN pueden ofrecer. La pregunta ya no es “cooperar o no cooperar”, sino “¿cómo traducir esas ventajas en beneficios concretos para la gente de ambos países?”.
La respuesta está en la voluntad política de los líderes de ambos países, quienes han ido sembrando pacientemente la confianza, grano a grano, a lo largo de los años, acercando las dos orillas del Pacífico. En noviembre de 2024, el Presidente de Vietnam, Lương Cường, visitó Chile, la primera visita de Estado en 15 años, reafirmando la determinación de elevar la relación bilateral a un nuevo nivel. La respuesta también reside en la aspiración de los empresarios chilenos que quieren llevar sus vinos, cerezas y salmón a los consumidores asiáticos, incluida la región del Sudeste Asiático, y en la de los empresarios vietnamitas que buscan oportunidades en un continente lleno de potencial por descubrir; en la de los científicos que persiguen juntos la energía limpia y la agricultura sostenible; y en la de los jóvenes dispuestos a aprender una nueva lengua para comprender una cultura al otro lado del mundo.
Fa Si Pan Vietnam
Continuar escribiendo juntos la historia de la paz, la cooperación y el desarrollo
Los 19.000 kilómetros son, sin duda, una barrera. Sin embargo, cuando me encuentro en la Patagonia y pienso en Vietnam, comprendo que la distancia geográfica, al final, no es más que un número. Lo que verdaderamente importa es la voluntad humana de superarla.
A lo largo de los años, a pesar de las transformaciones profundas y de las distintas corrientes políticas que han vivido ambos países, las sucesivas generaciones de liderazgo han preservado y cultivado la confianza política entre Vietnam y Chile, forjando una base sólida para impulsar la cooperación en todos los ámbitos.
Al mirar atrás en estos 55 años, nuestros pueblos demuestran que ambas naciones comparten profundas aspiraciones de cooperación y amistad, en beneficio de su gente y en favor de la paz, la cooperación y el desarrollo. Lo singular de esta relación radica en cómo los dos países se respetan mutuamente y convierten sus diferencias en fortalezas complementarias. Chile, con el corazón generoso de sus Andes y la mirada puesta en el océano, ha encontrado en Vietnam, un país que lleva en su ser la vitalidad tenaz de una civilización del arroz y la voluntad de erguirse hacia el mundo, un alma afín. La resonancia profunda entre los pueblos de ambos países es la fe en el derecho a la autodeterminación de los pueblos, la aspiración a un orden mundial más justo y el compromiso con un desarrollo centrado en las personas.
En el plano multilateral, Vietnam y Chile son compañeros responsables frente a los desafíos de la época. En foros de primer orden como las Naciones Unidas y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), ambos países mantienen una posición firme y coherente: el respeto al Estado de derecho y el apoyo decidido a la Carta de las Naciones Unidas en la solución pacífica de controversias. Esta afinidad se extiende a ámbitos de carácter vital para el siglo XXI: desde la promoción conjunta de una economía oceánica azul y sostenible, la seguridad marítima y aérea para mantener abiertos los cauces del comercio, hasta los esfuerzos sustantivos en la lucha contra el cambio climático y la respuesta a los desafíos de la seguridad no tradicional.
Ambas naciones comparten una voz común en las Conferencias de las Partes sobre Cambio Climático (COP), convirtiendo sus esfuerzos individuales en una fuerza colectiva al servicio de la protección de nuestro planeta verde.
Es también significativo que ambos países hayan suscrito la Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia y cooperen para garantizar la seguridad del ciberespacio: un gesto que confirma una visión compartida, construir un mundo en paz, próspero y seguro para las personas en la era digital.
Confío en que, con el esfuerzo de ambas partes y el legado de 55 años de relaciones diplomáticas, los próximos capítulos de la historia de cooperación Vietnam-Chile continuarán beneficiando a los pueblos de ambas naciones y contribuirán a la paz, la cooperación y el desarrollo, en la región y en el mundo.

Nguyen Viet Cuong
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario