
El autor de este escrito señala que la administración del alcalde Vera "bajo la excusa del regreso a clases, han trasladado a los damnificados (incluyendo personas mayores, niños y una mujer embarazada) a un liceo a kilómetros de sus terrenos. A ella, la mujer embarazada, la ubicaron en un tercer piso. Ni siquiera tuvieron el criterio de entregarles el recinto limpio".
Por Bastián Valderrama Olave
El martes 10 de febrero vivimos una escena que resume la falta de humanidad de la gestión municipal en Penco-Lirquén.
Aproximadamente a las 22:00 horas, funcionarios municipales retiraron 10 colchones del albergue de Cerro Verde Bajo. Allí dormimos 11 voluntarios que llevamos semanas levantando barro, pero para el municipio, nuestro descanso es prescindible.
Pero lo más grave no somos nosotros.
La gestión liderada por el alcalde Rodrigo Vera ha decidido que la burocracia vale más que la gente.
Bajo la excusa del regreso a clases, han trasladado a los damnificados (incluyendo personas mayores, niños y una mujer embarazada) a un liceo a kilómetros de sus terrenos. A ella, la mujer embarazada, la ubicaron en un tercer piso. Ni siquiera tuvieron el criterio de entregarles el recinto limpio; los voluntarios, quienes tuvimos que higienizar el lugar para darles un mínimo de decencia.
Las familias están destrozadas. No piden volver a clases, piden reconstruir sus hogares y dejar de saltar de un lugar a otro para tener un techo y comida.
Retirar colchones en la noche es un insulto al esfuerzo voluntario, pero desarraigar a una comunidad para esconder la tragedia tras un calendario escolar es una crueldad imperdonable.
Señor Alcalde Rodrigo Vera: Las casas se levantan con manos, pero la comuna se lidera con humanidad. Hoy, a usted le faltaron ambas.