
Donald Trump y sus vasallos políticos, principalmente de Europa, comienzan a resentir el traspié del “Régimen de Guerra” en Irán. El alza sostenida del valor del combustible y los fertilizantes, golpea las bolsas de valores, comienza a frenar el crecimiento económico y desata procesos inflacionarios, que hoy ya están teniendo efectos políticos.
Por: Joaquín Pérez
Si existía una política de extrema derecha en el mundo que había mostrado sacarle partido a su relación de cercanía con Donald Trump era la italiana Giorga Meloni. Heredera política del fascismo italiano, no solo logró acceder a ser primer ministra de su país, sino que además durante su permanencia en el cargo había mostrado un creciente empoderamiento que se reflejaba incluso en la popularidad de su gobierno.
Mientras Trump ocupaba toda su prepotencia sobre sus aliados europeos de la OTAN, amenazándolos con anexionarse Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, riéndose y humillando a líderes europeos como el presidente francés Emmanuel Macron, Giorgia Meloni ofrecía a sus intimidados y sometidos pares europeos, ser el puente con Donald Trump, lo que catapultó su liderazgo en Europa. Fue tal ese posicionamiento, que muchos analistas internacionales comenzaron a hablar de un eje en la política europea, al tradicional Berlín-París por un nuevo eje Berlín-Roma, como el antiguamente levantaron Hitler y Mussolini.
La semana pasada Meloni tuvo un plebiscito para una reforma a la constitución. Semanas antes las encuestas le daban una clara mayoría, sin embargo salió derrotada, en una clara señal, tras lo ocurrido en Irán y las consecuencias económicas que ello ya comienza a tener. El servilismo a Donald Trump comienza a no ser rentable.
Días antes la extrema derecha española (VOX) que apostó todas sus cartas en una elección regional en Castilla-León y obtuvo un frenazo en su crecimiento. Lo mismo ocurrió en las recientes elecciones municipales francesas, donde el triunfo de la extrema derecha también se contuvo y en Dinamarca donde los socialdemócratas conservaron el gobierno.
El auge del régimen de guerra y las extremas derechas que lo representan, comienza pinchar en el ámbito político. Y en los diversos países, en la medida que las consecuencias económicas de la guerra abierta por Donald Trump en el Golfo Pérsico continúen, dichos efectos políticos se acentuarán.
En el caso chileno, las consecuencias económicas de la guerra, unidas a la torpeza política del gobierno de Kast, otro pelele de Donald Trump, que traspasó el alza de los combustibles sin ningún tipo de amortiguación a la ciudadanía, días después de anunciar bajas tributarias a las grandes empresas, significó el término inmediato de la llamada “luna de miel” de la que gozan los gobiernos durante los primeros meses de su instalación.
En este caso ocurrió a solo unos días, y un malestar que ya se manifiesta en las encuestas que muestran una rápida caída de la aprobación del gobierno y una fuerte alza del rechazo a la gestión.
La situación en el Golfo Pérsico, no da señales de desescalada a corto plazo, lo que ha hecho que hoy lunes las bolsas abran a la baja y el precio del petróleo siga su tendencia alcista a pesar de toda la discursiva victoriosa de Donald Trump.
Recordemos que según expertos, la economía mundial puede resistir un precio de hasta 90 dólares el barril sin verse afectada mayormente. Países con mayor dependencia petrolera sin duda se verán igualmente afectados, pero a nivel global el impacto es asumible.
Pero si el precio del barril de petróleo se sostiene durante semanas entre 90 y 100 dólares, la economía mundial es capaz de soportar el impacto, salvo las naciones más dependientes de la importación de combustible. Según Goldman Sachs, uno de los mayores grupos de inversión en bolsa a nivel mundial, solo unas semanas con el precio del barril sobre 100 dólares puede restar 0,4% al crecimiento anual de la economía mundial.
Este sería el escenario de una guerra corta, sin daños a la infraestructura petrolera, escenario que los analistas presupuestaban para marzo, y que hoy con la escalada del conflicto comienza a desaparecer. En estos últimos días de marzo ya se abre el siguiente escenario: un barril de petróleo sobre 100 y hasta 120 dólares, y ahí en la economía mundial se instala un escenario de inflación y estancamiento económico.
Ya con barril de petróleo sobre 120 dólares el barril, escenario del cual no estamos tan lejanos ya que el día de hoy el barril de petróleo Brent esta en los 115 dólares, se comienza a entrar a una zona de peligro económico global. Y con un barril sobre los 150 el shock económico global es enorme.