
La Delegación Presidencial Regional del Biobío no ha elaborado ninguna evaluación formal del Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, ni bajo el gobierno de Gabriel Boric ni en la actual administración de José Antonio Kast. La ausencia de un análisis técnico reabre cuestionamientos sobre la efectividad del plan impulsado tras el cierre de Huachipato y su impacto en la crisis laboral de la región.
Por J. Arroyo Olea | Equipo editorial de Resumen.cl
En septiembre de 2024 se lanzó el Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío (PFIB) tras conversaciones sostenidas entre representantes empresariales, del gobierno del momento y de dirigencias sindicales.
El resultado fue una cuestionada batería de medidas que buscaba enfrentar el proceso de cierre de Huachipato así como la crítica situación de cesantía en el Biobío.
El plan priorizó y aceleró proyectos con largo historial de conflictividad en la región, lo cual generó tensiones en distintas escalas pero no frenó la implementación del PFIB.
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El plan en cuestión tiene su propia gobernanza, pero los delegados presidenciales del Biobío han emitido balances formales del mismo.
En el caso del gobierno saliente, el entonces delegado Eduardo Pacheco resaltó el PFIB a un año de su implementación señalando que "el tiempo ha dicho que este es el camino correcto, donde está el mundo sindical, donde están las empresas, donde está el gobierno nacional, el gobierno regional".
En contraste, el delegado de Kast en la zona, Julio Anativia, optó por un tono más duro contra la política.
En entrevista con Diario Concepción, Anativia señaló que "hay cifras que nos preocupan y hacen ver que el Plan no ha cumplido sus objetivos". En esta línea, el delegado planteó que "el Plan requiere de una reorientación, por lo que reevaluaremos si esto implica otro plan, o bien, modificar lo que tenemos".
Ante esto, y considerando los diferentes pronunciamientos de ambas gestiones, RESUMEN solicitó vía transparencia "los documentos que contengan las evaluaciones de la implementación del Plan de Fortalecimiento del Biobío por parte de este organismo a abril de 2026".
La respuesta de la institución se entregó el 08 de abril, y señaló que la institucional "no obliga a los organismos públicos a generar, elaborar o producir información, sino a entregar la actualmente disponible".
En esta línea, la Delegación Presidencial Regional del Biobío derivó la solicitud a la Seremi de Economía, Fomento y Turismo, toda vez que no cuentan con documentación que acredite alguna evaluación.
Así, los balances presentados por ambas gestiones parecieran ser, ante todo, percepciones personales y políticas por sobre un balance técnico construido desde la institucionalidad.
Mientras, el plan sigue operando y materializándose en una región que se mantiene cruzada por intereses empresariales, subsidiariedad del Estado, resistencias locales ante proyectos extractivos y una cesantía galopante.