Medio siglo de la “Operación Carlota” y del nacimiento de la República Popular de Angola

Medio siglo de la “Operación Carlota” y del nacimiento de la República Popular de Angola

El 11 de noviembre de 1975, antes de la medianoche, en la actual Largo Primeiro de Maio (también conocida como Plaza de la Independencia) el Dr. Agostinho Neto frente a una multitud reunida declarabaEm nome do Povo angolano, o Comitê Central do Movimento Popular de Libertação de Angola (MPLA), proclama solenemente perante a África e o Mundo a Independência de Angola”.

Por: Yohan Jiménez 

Una multitud uniformada perteneciente a las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola (FAPLA), militantes del MPLA, pueblo en general, que sumado a aquellos que habían logrado llegar a la capital de la que fuera hasta ese momento la Provincia Portuguesa de Ultramar de Angola, presenciaron en la voz de Neto el nacimiento de la República Popular de Angola (RPA).

Se cerraba esa noche un capítulo más en la historia del colonialismo portugués en África y se abría otro, el de la guerra civil, la lucha contra el apartheid, el mercenarismo y el imperialismo. Una lucha que involucró actores internacionales hasta 1991, cuando a petición de Cuba en las negociaciones de El Cairo se reconoció la independencia de Namibia, la libertad de Nelson Mandela y se puso fin a las operaciones del ejército racista de Pretoria que violaban la integridad territorial del sur de Angola.

Declaración de Independencia de la Republica Popular de Angola

Horas antes del célebre discurso del Dr. Neto los últimos soldados portugueses y su general António de Silva Cardoso, arriaban la bandera portuguesa en Luanda para embarcarse hacia Lisboa, cerrando un ciclo de descolonización en África. Este había sido abierto un año antes luego que el gobierno revolucionario de Portugal, que depuso a la dictadura de Marcelo Caetano, tuvo que reconocer el 10 de septiembre de 1974 la declaración de independencia que había realizado el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) el 24 de septiembre de 1973 en la aldea de Madina do Boé.

Un año después del nacimiento del primer gobierno independiente de una excolonia portuguesa, me refiero al gobierno del bisauguineano de Luís Cabral (hermano de Amílcar Cabral), el 25 de junio de 1975, el Frente de Liberación de Mozambique (FELIMO) sería reconocido como la fuerza política que conduciría los destinos de un nuevo país independiente bajo la dirección del histórico líder Samora Machel.   

El 5 de julo, se creaba en Cabo Verde el primer gobierno independiente de su historia, dirigido por Aristides Pereira, representante del PAIGC en las islas y ligado a Guinea Bissau por el proyecto de unidad entre los territorios que se frustró tras el golpe de estado en 1980. Al mismo tiempo que en Cabo Verde, Portugal reconocía el 12 de julio de 1975 al Movimiento por la Liberación de São Tomé e Príncipe (MLSTP) dirigido por Manuel Pinto da Costa como legítimo representante de esos territorios.

Ernesto Che Guevara junto a lideres del MPLA

El imperio portugués iba desapareciendo poco a poco tras cinco siglos de dominación de vastos territorios a ambas costas del África subsahariana. Esto frente a una ardua resistencia armada, desde la década del 60 de movimientos guiados por ideas panafricanistas, socialistas e inspirados en la lucha antimperialistas de pueblos como Argelia, Vietnam y Cuba. Solo quedaba Angola como el último de los territorios en descolonizar en el continente africano.

Que Angola fuera la última colonia pudiera demostrar la complejidad de este caso en particular, puesto que como bien ha expresado el historiador y académico Piero Gleijeses en su libro "Conflicting Missions: Havana, Washington, and Africa, 1959-1976 (2002)", Angola era un país de casi 7 millones de habitantes y era un caso diferente y de mayor dificultad ya que “era la colonia portuguesa con mayor población blanca y con la insurrección mas débil”. 

Se debe agregar que, el movimiento anticolonial estaba dividido en tres importantes facciones. Además del ya citado MPLA estaba el Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA), surgido en la década del 50 como fusión de diversas organizaciones con la Unión de los Pueblos de Angola (UPA) liderado por Holden Roberto y con gran apoyo del dictador de Zaire Mobutu Sese Seko, y de gobiernos occidentales como Estados Unidos, Sudáfrica entre otros.

Además estaba la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), el movimiento más débil para 1975 pero que rápidamente se convertiría en el actor fundamental dentro de la guerra civil angolana por el apoyo brindado por Estados Unidos y Sudáfrica, y por el liderazgo carismático de Jonás Savimbi. 

Si bien entre la dirección de cada movimiento se disputaba cual sería la fuerza política que conduciría el nuevo Estado angolano, la aguas ya estaban dividas desde la guerra anticolonial contra los portugueses, controles de territorios, diferencias ideológicas y étnicas, y la inscripción en alianzas internacionales en una década marcada no solo por el conflicto Este-Oeste, sino también sino-soviético. Esto tendría como consecuencia la imposibilidad de un acuerdo para poder conducir el nacimiento de un Angola independiente de manera pacífica.

Actores del conflicto en Angola

El MPLA que estaba dirigido por intelectuales como Mario de Andrade, Viriato da Cruz, Agostinho Neto, Lúcio Lara, tenía el prestigio de haber iniciado la lucha armada anticolonial el 4 de febrero de 1961, cuando centenares de integrantes los grupos clandestinos del movimiento interior en Angola lanzaron un ataque casi suicida (sin armas de fuego) contra las instalaciones de las cárceles de la Policía Internacional y de Defensa del Estado (PIDE), la Prisión Militar, la sede de la Compañía de Correos, Telégrafos y Teléfonos, la 4ª Comisaría de Policía.   

El objetivo era liberar a los prisioneros, apoderarse de las armas y comenzar una sublevación armada y popular contra el colonialismo.  Esta acción daría el inicio de la lucha armada en Angola, y de la movilización del ejército del dictador Salazar que bajo la consigna de “Portugal es uno solo, del río Miño hasta Timor” desataría una represión sin precedentes. Además de diversas masacres y persecuciones políticas para someter cualquier intento independentista en la “provincia de ultramar” como ejemplifica ese himno colonial propagandístico “Angola é Nossa” (1961) destinado a reafirmar el dominio portugués en la colonia.

Agostinho Neto

Con el inicio de la guerra colonial del MPLA y la FAPLA contra Portugal, el Congo-Leopoldville (actual Kinshasa) se convirtió en el destino principal de los jóvenes que cruzaban las fronteras para enrolarse en alguna de las organizaciones independentistas. En 1962 la fusión de la UPA de Holden Roberto y el PDA de Emmanuel Kunzika dio el surgimiento del el FNLA y la creación del Gobierno de Angola en el Exilio (GRAE) con Roberto como presidente y Kunzika como vicepresidente.

Por su parte, las divisiones dentro del MPLA entre la dirección de Mário Pinto de Andrade y Agostinho Neto, y las divisiones ideológicas y de apoyo internacional imposibilitó la unidad entre las organizaciones de la resistencia.  En detrimento al MPLA, la organización de la Unidad Africana, creada en Etiopia en 1963, reconoció al Gobierno en el Exilio organizado por el FNLA, por lo que el Congo-Leopoldville expulsó al MPLA liderado por Neto al otro lado del río, al Congo-Brazzaville. 

Desde esta ciudad y con el apoyo del gobierno de Massamba-Débat el MPLA pudo fortalecer sus campos de entrenamientos y utilizar emisoras de radio para transmitir mensajes al interior de Angola. Uno de estos fue el que grabó el comandante Ernesto Che Guevara, quien simpatizaría y se reuniría con la dirección del MPLA para luego enviar un mensaje al pueblo angolano el 2 de enero de 1965 :“Cuba está completamente con ustedes y con todo el pueblo angolano. Angoleños, nuestro principio es apoyar a todos los pueblos que luchan por libertarse del colonialismo”.

La relación entre el Che y la dirección del MPLA fue la antesala de una relación histórica entre el gobierno revolucionario cubano y el movimiento angolano. En 1965 llegaron los primeros instructores cubanos a Zaire junto con el Che para ayudar a las rebeldes simbas al este del país, otra columna guerrillera se estableció en el Congo dirigida por Jorge Risquet para apoyar al MPLA. A finales de 1965 un grupo de 40 cubanos y 100 angolanos prepararon una acción contra el cuartel Sanga Planicie en el enclave de Cabinda pero la operación fracasó tras ser emboscados el 27 de diciembre por el ejército portugués.

La participación cubana se enfocó en preparar columnas desde Songolobo (Congo) para enviar los refuerzos y reestablecer la línea de suministro del primer frente guerrillero del MPLA al noreste de Luanda, en la región de Dembos y Nambuangongo. El Congo se convirtió en el santuario y la base de apoyo del MPLA, algunos fracasos en este frente y la decisión del MPLA de focalizar sus esfuerzos en otras zonas hicieron que la participación cubana culminara en Angola para 1968 y que Cuba, según Piero Gleijeses, apoyara con mayor efectividad el proyecto liderado por Amìlcar Cabral en Guinea-Bissau.

Cubanos en Angola

Mientras que el MPLA reestructuraba la organización basada en la experiencia guerrillera cubana y de otras causas, un grupo disidente del FNLA creaba una nueva organización: la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA). Esta organización buscó apoyo y la encontró en China, país que se enfrentaba a la URSS por la hegemonía e influencias dentro del movimiento comunista internacional.

La UNITA era el movimiento más débil en las postrimerías de la guerra colonial y sufrieron duras derrotas que constituyeron verdaderas masacres, como la ocurrida en Vila Texeira da Sousa (Luau) en 1966.  Pero en general, la situación de las diversas organizaciones fue crítica frente a un ejército colonial con experiencia represiva y frente a traiciones y divisiones internas en los propios movimientos, incluso la UNITA realizó acuerdos con las autoridades coloniales de un alto al fuego y una colaboración hasta 1973.   

Ese mismo año una escisión dentro del frente oriental del MPLA liderado por Daniel Chipenda desafió el desarrollo de la organización con la llamada “Revolta do Leste”, Chipenda terminaría en las filas del FNLA. Es innegable que para 1974, tras trece años de guerra colonial, las posibilidades de algún movimiento angolano de obtener algún éxito no eran muy altas.

Fue la crisis en Portugal, y la heroica resistencia de los movimientos anticoloniales en los otros territorios, además de la actitud ambigua de EE.UU. en su apoyo al régimen de Caetano, que puso la descolonización en la mesa. La revolución que sepultó el Estado Novo, con diversos y heterogéneos grupos políticos dentro las fuerzas armadas, y una importante conducción de militares democráticos, comunistas y anticolonialistas que crearon el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) propiciaron la ejecución de un cronograma para la descolonización.

Muchos de los militares miembros del MFA, los famosos “capitanes de abril” venían de la experiencia de la guerra colonial y mostraron simpatías con los proyectos revolucionarios en África, así como en Portugal. Vale la pena recordar el juramento realizado a la bandera el 21 de noviembre de 1975 en el Regimiento de Artillería de Lisboa (RALIS) en el que 170 reclutas juraban “ser fieles a la patria, y luchar por su libertad e independencia, estar siempre al lado del pueblo, al servicio de la clase obrera, de los campesinos y del pueblo trabajador, luchar con toda las capacidades de la disciplina revolucionaria contra el fascismo, contra el imperialismo, por la democracia, el poder para el pueblo, y por la victoria de la Revolución socialista”.

Así como el movimiento anticolonial angolano estaba dividido en facciones contrarias, en los primeros meses de la revolución portuguesa de 1974 se demostró profundas fracturas ideológicas que dieron clausura al gobierno del general António de Spínola (general salazarista, gobernador colonial de Guinea-Bissau) tras el intento de golpe de Estado en septiembre de ese año para revertir el proceso revolucionario.

Mientras comenzaba un calendario llevado a cabo por la Comisión Nacional de la Descolonización (CND) a partir finales de 1974 para ejecutar en 1975, para Angola fue designado primero al almirante Rosa Coutinho como Alto Comisario de Portugal en el Gobierno de Transición de Angola entre enero y agosto de 1975, y desde agosto hasta noviembre el general António de Silva Cardoso. Los acuerdos de Alvor (Portugal) el 15 de enero de 1975 confirmaron una vez más, que era imposible conformar un gobierno angolano entre fuerzas con diversos proyectos políticos para Angola. 

Aunque el MPLA tenía su base en Luanda, la capital, la UNITA en el centro sur, y el FNLA en el Norte, esta organización era militarmente superior a todas, con el apoyo militar de Zaire y Estados Unidos.  La UNITA por su parte comenzó a recibir apoyo norteamericano, todo indicaba que el acuerdo firmando era letra muerta y que el nuevo gobierno emergería de aquel que tuviese la legitimidad política y la capacidad militar de sostenerlo.

Ante el rearme de la UNITA y el FNLA, así como la invasión por una frontera norte que el gobierno de transición portugués no quiso resguardar, centenares de zairenses entraron al territorio para comenzar una incursión con el FNLA en dirección a la capital. Por su parte, la UNTA desde el centro sur comenzaba su avance y choques con las fuerzas del MPLA en las regiones centro sur, hasta tomar ciudades como Benguela y Lobito.  Mientras tanto, en el enclave de Cabinda, el Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC) unido a zairenses, el apoyo de la CIA y a mercenarios internacionales (entre ellos Bob Denard) amenazaban con la desintegración territorial del naciente estado. 

Los 20 mil soldados portugueses, más preocupados por abandonar el territorio que cumplir su misión de mantener la paz hasta la declaración de independencia y la salida de las tropas portuguesas para febrero de 1976, no hicieron nada para defender la soberanía de Angola frente a las invasiones internacionales.

Cubanos en Angola

Operación Carlota. El heroísmo del internacionalismo cubano

A medida que comenzaban los enfrentamientos y ataques del FNLA por el nordeste, y las acciones de la UNITA por el sur, además de las acciones del FLEC, el MPLA estaba en una situación muy difícil en Luanda.  Aunque compañeros del MPLA habían viajado a La Habana para las celebraciones del 26 de julio de 1974 y habían solicitado ayuda de instrucción, según Piero Gleijeses, el MPLA para inicio de 1975 esperaba que su principal apoyo estaba en Cuba sino en la URSS o en Yugoslavia.

Aunque los primeros enfrentamientos se dieron en la misma capital, entre grupos del FNLA contra sedes del MPLA en barrios populares, los enfrentamientos de gravedad comenzaron en mayo, cuando el MPLA intentó en una contraofensiva crear un cinturón de seguridad de la capital logrando para en julio de 1975 sacar a los reductos del FNLA de Luanda.

A medida que se acercaba el mes de noviembre aumentaba el peligro de una gran ofensiva por diversos frentes contra las posiciones defensivas del MPLA.  En agosto comenzaron incursiones del UNITA y el más poderoso ejército de África, la Fuerza de Defensa de Sudáfrica (SADF) por el sur.  El régimen apartheid de Pretoria le interesaba con la excusa eliminar las bases de apoyo del Organización del Pueblo de África del Sudoeste (SWAPO) liderado por el histórico dirigente Sam Nujoma, adentrarse en territorio angolano y llegar hasta la capital. El 24 de julio el FNLA dio un duro golpe al tomar la ciudad de Caxito a 40 kilómetros de la capital y para esa fecha ya el propio Dr. Neto había solicitado ayuda de instructores a Cuba en varias ocasiones.

Soldados cubanos en Angola

La dirección del MPLA propuso que Cuba les apoyara con 100 instructores, por lo que el día 3 de agosto llegó a Luanda el comandante Raúl Díaz Argüelles, quien posteriormente regresó a La Habana para analizar con Fidel Castro la situación crítica de los acontecimientos. 

El comandante en jefe de la Revolución cubana quintuplicó la ayuda, Cuba enviaría 480 instructores para la creación de Centros de Instrucción Revolucionaria (CIR) con las armas, comidas, uniformes, para la instrucción y para luego la formación de las nuevas fuerzas defensivas del proceso. En esos días, Cuba celebraba el acto del 26 de julio en la ciudad de Santa Clara, y el invitado era Otelo Saraiva de Carvalho, militar portugués revolucionario, jefe del Comando Operacional del Portugal continental (COPCOM). Otelo ha declarado en años posteriores, como discutió con Fidel y le planteó que si Cuba no ayudaba al MPLA, la posibilidad de la derrota de este movimiento era casi segura.

Para el mes de agosto, varios actores estaban dispuesto a derrotar al MPLA: la UNITA, el FNLA, Sudáfrica, Zaire, Estados Unidos con las operaciones encubiertas de la CIA y su agente John Stockwell, unido a la entrada de cientos de mercenarios internacionales. En la defensa del proceso se encontraban miles de angolanos pertenecientes a las FAPLA, instructores cubanos y un millar de zairenses (los tigres de Katanga) liderados por Nathaniel Mbumba que reforzaron las defensa.

Mientras poco a poco llegaban medio centenar de cubanos por vía aérea, Cuba preparó sus barcos La Plata, Vietnam Heroico y Coral Island para transportar los instructores cubanos. Uno de los barcos  sería destinado a Cabinda. La posibilidad de perder el enclave era una realidad y el comandante Ramón Espinoza Martín se encargaría de la coordinación y formación defensiva del rico enclave de Cabinda contra el FLEC.

En octubre en los barcos comenzó a llegar armas, municiones, vehículos, mientras que los instructores llegaban por barcos y en los viejos aviones Britannia. Los 480 instructores planificados fueron aumentado debido a la gravedad y la dramática situación. El FNLA se había y reforzado y estaba a decenas de kilómetros de Luanda mientras que el 14 de octubre el ejército racista de la SADF iniciaría la Operation Savannah con la incursión en profundidad de columnas mecanizadas con cientos de efectivos para derrotar el MPLA. 

Como bien relata el corresponsal polaco Ryszard Kapuściński en su libro "Un día más con vida" (1976) el destacamento en el sur de Angola, en Pereira de Eça, estaba defendido por el mítico comandante portugués Joaquim António Lopes (Farrusco) quien se unió al MPLA, cuando las tropas sudafricanas lograron en horas batir las posiciones defensivas. Kapuściński relata esos días en su visita al sur de Angola: “El destacamento del comandante Farrusco cuenta con ciento veinte hombres. En el frente sur, es el único entre Lubango y la frontera (450 km) y entre el Atlántico y Zambia (1.200 km). El único destacamento en un territorio igual a un tercio del de Polonia”.

Agostinho Neto y Fidel Castro

El movimiento liderado por Neto estaba acorralado en la zona central y en la capital. En agosto el FNLA y la UNITA habían expulsado al MPLA de ciudades como Nova Lisboa, de Moçâmedes, y los enfrentamientos ocurrían en Luso, Lobito, Jamba, etc. Para empeorar la situación, el gobierno portugués decidió la salida de sus tropas de Angola para el 11 de noviembre, mientras el FNLA se acercaba a Luanda y tomaba posición en Quifangondo a 13 millas de la capital y próximo a la represa que controlaba el suministro de agua de la capital. 

En los primeros días de noviembre, al sur de Benguela, en Catengue, instructores militares cubanos y angolanos del CIR chocan con las tropas sudafricanas, son derrotados y no pueden frenar el avance.  Tras la situación Cuba toma una importante decisión, el envío no de instructores, sino de tropas regulares, específicamente un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior. 

Fidel Castro se reunió con los combatientes en la Escuela Superior del Partido “Ñico López” y como bien recuerda el jefe de una compañía, René Hernández Gatorno, Fidel explicó que ya habían caído instructores cubanos y que la misión era muy difícil y que muchos de los presentes de esa reunión no vendrían vivos, pero nadie desertó.

Con la confianza de que ya no estaban solos y con la alegría de la victoria de Quifandongo, el Dr. Neto esa noche reunió al pueblo de la capital y declaró el nacimiento de la República Popular de Angola. Al otro día Lùcio Lara como representante de la futura asamblea del pueblo angolano declararía en una ceremonia oficial al Dr. Agostinho Neto como presidente del país mientras tropas angolanas y cubanas se desplazaban los frentes de combate para frenar a la UNITA, la SADF, y en el norte defender a Cabinda, cumpliendo con las palabras finales del discurso del Dr. Neto de la noche anterior: “Unidos desde Cabinda hasta Cunene, continuaremos con vigor la Resistencia Popular Generalizada y construiremos nuestro Estado Democrático y Popular…Luta continua, a vitória é certa”.

Será el inicio de una guerra que se prolongará por años, hasta que las tropas del régimen racista de Sudáfrica y las guerrillas promovidas por las potencias imperialistas fueron completamente derrotadas. En esos años más de 400 mil cubanos combatirían en Angola, 350 mil militares y 50 mil civiles voluntarios, muchos de ellos regarían con su sangre la liberación de los pueblos oprimidos de África, ya que la derrota en Angola, conllevaría además la caída del régimen racista del apartheid en Sudáfrica.

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