
En estos meses, cuando la profunda crisis humanitaria en Cuba provocada por el criminal bloqueo norteamericano acapara titulares y minutos televisivos en Chile, con narrativas distorsionadas y en función de una agenda política intervencionista, vale la pena realizar un ejercicio de memoria histórica que amplíe las posibilidades de comprensión y establezcan los vínculos históricos entre la derecha chilena y la contrarrevolución cubana.
Equipo editorial de Resumen
Existe una historia bastante silenciada o poco contada en el mejor de los casos, de la colaboración entre la derecha chilena y la derecha cubana radicada en Estados Unidos, que no desestimó utilizar el terrorismo y los asesinatos políticos para llevar a cabo sus fines.
Detrás de los “luchadores por la libertad de Cuba” que han desfilado y desfilan por Chile erigiéndose como “legítimos representantes del pueblo cubano” existe una vinculación de estos con diversos organismos de inteligencia y varios programas federales del gobierno de Estados Unidos para el anhelado y fracasado régimen change en Cuba.
En esta serie de artículos conoceremos personajes y momentos varios momentos claves de estas relaciones, siempre tuteladas por EE.UU.
Donna, nuestra agente en La Habana
Bajo las anteriores coordenadas, aterricemos en ese Chile inmerso en un continente sacudido por el ejemplo de la Revolución cubana de 1959. Como es sabido la campaña electoral de 1964 es un ejemplo clásico de campaña anticomunista. Frente a la posibilidad del triunfo de Salvador Allende, candidato del Frente de Acción Popular (FRAP), se desplegó un conjunto propaganda y cruzada mediática que aludían a que el país sudamericano se convertiría en una “nueva Cuba”. La cruzada anti allendista y su relación con Cuba alcanzó su clímax cuando la derecha chilena invitó a Juana Castro (“Juanita”), hermana menor de Fidel y Raúl, para participar en las jornadas de apoyo al candidato Eduardo Frei con un discurso radiado de cierre de campaña dirigido a las mujeres.

Juanita Castro se había exiliado de Cuba en 1964 y apenas arribó a México se dispuso a realizar una gira latinoamericana para difundir con su historia personal y familiar un discurso abiertamente anticomunista. Juanita viajó en agosto de ese año a Brasil, como huésped del ministro de Relaciones Exteriores, Vasco Leitão da Cunha y su esposa Viriginia, a los cuales conocía desde que eran embajadores en Cuba bajo dictadura de Fulgencio Batista. Según la propia Juanita en sus memorias Fidel y Raúl. Mis hermanos (2009) fue Virgina, cuando estaba en la Embajada en La Habana, la que le propuso ser colaboradora de la CIA a inicios de la Revolución. Juanita se convirtió en la informante “Donna” y colaboró con el célebre agente Enrique “Tony” Sforza desde 1961, en los días en que era derrotada la invasión mercenaria de Playa Girón. El Brasil al que Juanita llegó en 1964 era un país que llevaba meses en un golpe militar que había destituido al presidente João Goulart en abril. Apenas llegó al aeropuerto Galeo, Juanita expresó a France-Presse (AFP): “Estoy contenta de llegar al país que dio un duro golpe al comunismo internacional”. Esto lo expresó en un Brasil que recién iniciaba una dictadura militar y represiva que duraría más de dos décadas, hasta la vuelta a la democracia en 1985. La misión de Juanita era dar conferencias y servir como agente de propaganda anticomunista contra la Revolución Cubana y contra cualquier proceso anticapitalista. Su influencia no solo fue continental, a Juanita la pasearon por varios países del mundo incluyendo Taiwán, donde su mensaje se destinaba a infundir miedo en los sectores conservadores sobre el comunismo como destructor de la familia, el adoctrinamiento y la educación en valores ajenos a los tradicionales. Esta agenda comunicacional que iniciaría en México y Brasil se repetiría en meses después en un Chile inmerso en una campaña electoral.
Diario argentino Crónica /3 de septiembre de 1964
Ejemplo de lo anterior se puede constatar en el diario Crónica de Buenos Aires, en su edición del 3 de septiembre de 1964, cuando presentan el titular “Juanita Castro dio el último Puñete electoral a Allende”. En la crónica se agregaba: “Treinta y cinco horas antes de iniciarse el comicio, la mayoría de las emisoras de Santiago, con sus respectivas redes del interior, difundieron un mensaje de Juanita Castro, hermana del líder cubano. La versión grabada fue promocionada por todos los medios (diarios y radios), y aunque la ahora exiliada familiar de Fidel no hizo ninguna referencia al señor Salvador Allende, sus cargos contra el comunismo, y en especial, contra el castrismo fueron un verdadero golpe al mentón contra el candidato del FRAP”.
No podemos medir el impacto que pudo haber generado la visita de Juanita Castro a Chile, ni tampoco queremos separarla de la gran campaña mediática que infundió un terror anticomunista en el electorado, pero cualquier aporte que pudo haber hecho Juanita fue bien recibido por el nuevo gobierno chileno y por la CIA. De hecho, el sexenio de Eduardo Frei estaría regido bajo la consigna “Revolución en Libertad”, una clara alusión de oposición a la Revolución cubana, asociada por la derecha y un sector de los demócratas cristianos al “autoritarismo”.
Juanita Castro contra la elección presidencia en Chile en 1970
En la elección de 1970 se intentó repetir la fórmula, esta vez abiertamente contra el candidato Salvador Allende, por su profundo vínculo con Cuba y su presidencia en 1967 de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Pero esta vez, la campaña de Juanita Castro no generó el resultado. Las alocuciones radiales desde Estados Unidos intentando atemorizar sobre una posible victoria de Salvador Allende no ocasionaron el mismo impacto. Incluso, una vez terminada las elecciones en septiembre de 1970, Juanita fue parte de la campaña internacional para desestabilizar al gobierno de Allende que aún necesitaba el apoyo del Congreso. Desde Miami, la hermana menor de Fidel y Raúl expresaba: “Salvador Allende que no es otra cosa que un vulgar agente del comunismo internacional está aplicando la metodología marxista leninista para engañar y confundir a la opinión pública chilena primero y, para entregar la nación al imperialismo comunista después”. De forma paradójica, la revelación de fuentes históricas y su propio testimonio personal ha demostrado que la única agente al servicio del imperialismo norteamericano era Juanita, conocida en la CIA como “Donna”.
Puedes revisar: Embajador de Cuba en Chile explica orígenes y propósitos del plan de agresión de EE.UU. contra la Isla