La censura en la Sala Federico Ramírez y el vaciamiento del arte

La censura en la Sala Federico Ramírez y el vaciamiento del arte

La situación de censura ocurrida hace pocos días en la Sala Federico Ramírez de la Municipalidad de Concepción, se instaló con gran fuerza en el espacio de lo público, removiendo varias capas de sentido que han ido ilustrando cómo se dibujan los cambios en el actual contexto de intensificación de posturas ultraconservadoras y fascistas. Ya en otros hechos locales o nacionales se ha advertido un desmantelamiento de la institucionalidad cultural (se cambian equipos de trabajo o se despiden a integrantes claves) y un vaciamiento del valor del trabajo artístico (“¿Esto es lo que financian con nuestros impuestos?”), incluso una demonización de rol del artista, catalogado muchas veces como mero promotor de una “ideología progre” que es percibida como amenaza.

Carolina Lara Bahamondes*

La censura es real y se hace carne en hechos que situábamos sólo en el pasado.

Que el administrador municipal, Boris Negrete, diga en plena grabación a los medios locales que “de aquí hacia atrás no tiene que ser conocido”, después de haber maltratado en vivo a un artista visual de Concepción y académico del Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Concepción, Luis Almendra, afectado por la censura junto a los otros 9 exponentes de la exposición,“Sismografía del cuerpo: medidor telúrico de la figura humana”, que reflexionaba sobre el cuerpo humano a través de diversas autorías, declarando que lo trabajado por profesores y ex estudiantes del plantel, un grupo de artistas de reconocimiento local, no era arte, es un hecho que se instala a pocos días de las críticas al Festival Excéntrico (enero 2026, Valparaíso), dedicado al cine disidente y post porno, que profundiza sobre otras representatividades del cuerpo y que recibió fondos estatales.

Vuélvete Anti Cristo. Francisco Palma.

La situación en Concepción fue también revelando cómo una censura burda y prejuiciosa, sin argumentos que se sostengan, podía despertar tan caluroso debate y con alto nivel de apoyo público, pero no contra el acto autoritario e irreflexivo en sí, sino apuntando al objeto de censura. A través de redes sociales, prendieron los comentarios en contra de las obras, declarando como verdadera blasfemia el semi desnudo de Camila Polizzi en una pintura o las alusiones al Anticristo en un grabado, en verdad un célebre personaje de la calle fallecido en Santiago. O bien levantando como bandera el cuidado de niños y niñas frente a los objetos de connotación sexual en una instalación, revelándose -como suelen ser los comentarios en redes sociales- lecturas literales, irreflexivas y cargadas de odio sobre las obras, en base a reels e imágenes fragmentadas. ¿Cuántas personas por allí opinantes fueron a ver la exposición? ¿Cuántas habrán experimentado alguna vez en vivo una obra de arte?

MÁQUINA DE GUERRA. Luis Almendra

Otros aspectos de este acontecimiento señalan que tal vez el mundo del arte local no está suficientemente preparado para tales ataques: una escisión del quehacer artístico, en particular desde lo conceptual respecto a lo social, a “la gente”, a la calle, se nos devuelve ahora conducida por un sesgo moral y religioso que busca imponerse en lo local desde el Partido Social Cristiano, que llegó a la alcaldía de Concepción de la mano del pastor evangélico Héctor Muñoz. ¿Ha sido suficiente la reacción desde artistas y agentes culturales?

Ninguna respuesta pública hubo en 2025 cuando la actual administración municipal despidió sin justificación alguna a la mitad de un equipo que por 10 años manteníamos un trabajo sólido, con resultados como la declaración de Concepción como Ciudad Creativa de la Música UNESCO y una Carta de Derechos Culturales, que ahora es pasada a llevar por el propio municipio desde sus principios de participación, acceso, libertad artística y diversidad cultural.

Puedes leer: Sismografía del Cuerpo: Medidor Telúrico de la Figura Humana| algunas de las obras censuradas por la Municipalidad de Concepción las puedes ver aquí

Dentro de la labor de la Dirección de Cultura, se sumaron además logros como la apertura del Centro de Creación Concepción C3, el desarrollo de la educación artística desde el Centro Artístico Cultural CAC, y un trabajo sostenido en el Punto de Cultura Federico Ramírez en relación con arte contemporáneo y comunidades. Más de cien muestras hubo de 2015 a 2025 en la sala municipal, significando sin duda un apoyo al ecosistema de la cultura local, a la visibilización del arte contemporáneo regional y un impulso a expresiones de arte comunitario, aportando reflexiones importantes en nuestros contextos, con obras y experiencias que convocaron y maravillaron a cientos de personas de todas las edades, muchas participantes también en innumerables actividades de mediación, donde trabajamos la idea del encuentro como espacio de aprendizaje común, entendiendo así el arte, más que como obra o exposición como un proceso en conexión y expansión. Bueno, al parecer, esta historia llega así a su fin, sumándose en un breve período al cierre de la Corporación Cultural Artistas del Acero y del proyecto de Museo Regional de la Memoria y Derechos Humanos, o al desmantelamiento del Parque Museo Pedro del Río Zañartu, en manos ahora de una gestión de carácter empresarial.

Una declaración del grupo de artistas expositores y una carta abierta de Trabajadoras Culturales del Biobío, fueron divulgadas a pocos días del hecho de censura. El colectivo de la exposición apuntó al daño ocasionado en un contexto cerrado al diálogo, mientras que la organización declara que defender al arte y a la prensa como espacios autónomos, implica defender la democracia. Estos son gestos necesarios, tal vez insuficientes cuando los medios de comunicación masivos replican las voces de redes sociales y alimentan la desinformación, insistiendo, por ejemplo, en mencionar como única autoría de la exposición a Luis Almendra, circulando principalmente su imagen de Huachistákulo, un alter ego performático del artista que rima muy bien con espectáculo y que ahora, con el vértigo de la vida en redes sociales, tal vez se esté leyendo, más que como obra de arte o como artista maltratado, como un therian.

*Periodista, curadora y ex encargada de la Sala Federico Ramírez

Colabora con Resumen.cl
Estas leyendo

La censura en la Sala Federico Ramírez y el vaciamiento del arte