
Trump bombardea instalaciones militares y civiles en Caracas y ciudades costeras de Venezuela, secuestra al primer mandatario y su esposa, violando nuevamente todo el derecho internacional y la propia legislación estadounidense que lo obliga a tener aprobación del congreso para acciones militares en el exterior. Bajo ridículos cargos de narcotráfico como pretexto, Trump busca reapropiarse del petróleo venezolano, perdido tras la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela.
Hoy Trump luce a Nicolás Maduro como un trofeo y desata toda su maquinaria mediática para arrogarse una victoria, que aún está en entredicho, pero que le basta para mejorar su cuestionada imagen interna.
Si bien la acción militar norteamericana, efectivamente sorprendió a las defensas venezolanas, la tarea en sí misma no cumplió más objetivo político que capturar a Maduro, ya que el gobierno chavista sigue instalado en Venezuela y lejos de caer, se ve reforzado en palabras de propio Trump durante la conferencia de prensa que dio para dar detalles de la acción en Venezuela. Allí el mandatario estadounidense dejo claro que Corina Machado y la oposición venezolana no jugara ningún papel en el futuro político de nación bolivariana y que ellos han abierto canales a través de Marcos Rubio con Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro y que hoy quedo a cargo del gobierno en Caracas.
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El chavismo ya abrió todos los mecanismos constitucionales, ratifico a Rodríguez como interina y a cargo del mando del país, la cúpula del PSUV y las fuerzas armadas ya asumieron el nuevo liderazgo, así que Venezuela está lejos de vivir un caos o un vacío de poder, al contrario, la población se volcó a las calles en contra de la egresión extranjera, reforzando al gobierno chavista.
La acción de Estados Unidos fue condenada inmediatamente, por los gobiernos de México, Brasil, Colombia, Cuba, así también por Rusia, China, Turquía, Irán. El presidente de la ONU, en portugués António Guterres, también manifestó su preocupación frente a la violación del derecho internacional, mimas afirmación realizó el papa norteamericano León XIV.
Trump ha tenido el descaro de anunciar que ellos asumirán el control de Venezuela y su petróleo, cuestión que aún está por verse, porque para ello no basta un simple ataque relámpago, sino una acción de más largo plazo que implique dominio sobre el terreno, salvo que la cúpula chavista claudique, cuestión sobre la que aún no hay ningún indicio.
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Trump nos devuelve al pasado colonial, a la época de los imperios, repartiéndose el mundo e imponiéndose a través de la fuerza, periodo histórico que concluyo con las dos guerras mundiales a principios del siglo XX, con todo el desastre que ello implico.
Los organismos internacionales, el derecho internacional hoy vuelve a volar por los aires, Estados Unidos, que ya ha destruido países petroleros como Irak, Libia o Siria, hoy pretende exportar ese desastre a nuestro continente, es de esperar que Venezuela logre resistir este momento y recuperar sus defensas, ya que en Venezuela se juega hoy el destino de toda Latinoamérica. El imperialismo yanqui hoy cuestionado en su hegemonía mundial, busca reforzarse en lo que ellos denominan su patio trasero, de aquí pretenden extraer las ventajas comparativas para reposicionarse y no ser desplazados por las nuevas potencias emergentes.