"Delincuentes, se les acabó la fiesta": Cuando la derecha ya prometió seguridad y no cumplió

"Delincuentes, se les acabó la fiesta": Cuando la derecha ya prometió seguridad y no cumplió

Hoy 2025, la promesa de un supuesto "gobierno de emergencia" que es lo único que sabe decir el candidato representante de la ultraderecha, es una versión renovada del fracasado "Delincuentes, se les acabó la fiesta", con los mismos canales (sus canales) de televisión haciendo campaña disfrazada de noticieros y matinales. La derecha viene diciendo que el país está a punto de acabarse por culpa de la delincuencia desde 1999, ya que es la única de sus propuestas que no genera repulsión en la mayoría del pueblo chileno, y es por eso también que José Kast se niega a hablar de otra cosa, incluso a hablar de sí mismo.

Por Alejandro Baeza

La promesa de acabar de la delincuencia de la candidatura extremista de Kast no es algo nuevo en la derecha (o ultraderecha en su caso). Por temas de edad, la primera elección de la que tengo memoria fue en la que compitieron Ricardo Lagos y Joaquín Lavín. Corría el año 1999, era apenas un niño, pero recuerdo cómo el candidato de la UDI esgrimía como principal tema de su campaña a "la cesantía y la delincuencia" y cómo los papás de mis amigos que querían votar por él decían que lo hacían para "poner orden" ante tantos crímenes. De hecho, el discurso de la derecha ya era entonces que el país vivía una crisis terminal en materia de seguridad. En el programa presidencial de Lavín, las alusiones a la delincuencia apresen 35 veces en apenas 38 páginas, es decir, hacía referencia casi en cada página del programa.

Para la campaña presidencial de 2009, que dio por primera vez la victoria a Sebastián Piñera, "una poderosa alianza entre sectores conservadores, ongs funcionales y la crónica roja de los canales de televisión, uno de ellos insólitamente de propiedad del propio Piñera, inoculó en la población el miedo a la delincuencia, a pesar de que, por ejemplo, Santiago era, según los datos duros, una de las ciudades grandes menos peligrosas de América Latina." recordaba una columna de Patricio López. Y es que una de las ideas más potentes que utilizó el fallecido exmandatario fue instalar la frase de "delincuentes, se les acabó la fiesta", prometiendo tener él la solución al "grave problema de la delincuencia", algo similar a lo que ocurre hoy día con la candidatura de ultraderecha.

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No obstante, un año después de instalarse en La Moneda, al verse superado por la realidad, tuvo que admitir que era una tarea muy difícil, que la delincuencia existe "desde Abel mató a Caín", asumiendo el relato bíblico, pero al revés (fue Caín quien mató a Abel... una piñericosa). Este "chiste", o lapsus, fue su forma de renunciar en público a su principal promesa de campaña.

De hecho, algunos datos indican que en aquel gobierno, ocurrió precisamente lo contrario. Por ejemplo, la Encuesta de Paz Ciudadana/Adimark -ambas organizaciones privadas muy ligadas a la derecha- afirmaba que en 2010, el índice de victimización llegó al 36,5% (ligera reducción respecto a 2009, 37,5%), pero en 2011 subió a 39,3% (Revictimización y “alto temor” también subieron con incremento significativo de víctimas de robos/intentos de robo), en 2012 se mantuvo en 39,3%, en 2013 37,6% y en 2014 a 43,5%, el valor más alto desde el año 2000.

Es más, en otro aspecto, Piñera fue el presidente que más indultos ha realizado hasta ahora a personas que cumplían penas privativas de libertad. En este mismo primer mandato indultó a más de 4 mil personas, entre ellos criminales de lesa humanidad como Demóstenes Eugenio Cárdenas Saavedra, Víctor Manuel Mattig Guzmán, Raúl Ernesto Rojas Nieto, Hugo Prado Contreras y Juan Fernando Alfredo Torres Silva. Asimismo, a más de a más de 800 condenados por delitos relacionados con el narcotráfico.

Sin embargo, el problema más grave en materia de seguridad ocurrió en el segundo mandato de Piñera, cuando en el show en Cúcuta fue a invitar a los venezolanos a venir a Chile "hasta que el país resista", como dijo la entonces vocera Cecilia Pérez en julio de 2019. Que no se malentienda, no quiero en ningún caso fomentar el discurso de odio antivenezolano, sino recordar que el programa de "visa de responsabilidad democrática" de Piñera que permitía la inmigración desde este país casi sin control ni revisión de antecedentes, pudiendo ingresar así no sólo personas, sino también el crimen organizado, bandas que han cometido crímenes horribles y vomitivos que nunca habíamos visto en nuestro país y son los que más impactados tienen, y con justa razón, a nuestra población (sin mencionar también el colapso de alguna redes públicas como jardines, colegios o Cesfam al no poder absorber de un alza tan grande de golpe en las personas a atender).

Hoy 2025, la promesa de un supuesto "gobierno de emergencia" que es lo único que sabe decir el candidato representante de la ultraderecha, es una versión renovada del fracasado "Delincuentes, se les acabó la fiesta", con los mismos canales (sus canales) de televisión haciendo campaña disfrazada de noticieros y matinales. La derecha viene diciendo que el país está a punto de acabarse por culpa de la delincuencia desde 1999, ya que es la única de sus propuestas que no genera repulsión en la mayoría del pueblo chileno, y es por eso también que José Kast se niega a hablar de otra cosa, incluso a hablar de sí mismo.

Finalmente, diversas investigaciones de organismos internacionales como el Banco Mundial, señalan a la desigualdad social como el principal factor en la criminalidad y siendo Chile uno de los países más desiguales del planeta, si no se toman medidas urgentes estas alarmantes cifras no harán sino seguir creciendo.

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