
El discurso plano y reiterativo de Kast, tras confirmarse su victoria electoral sobre la candidata de continuidad del gobierno, incluyó agradecimientos al actual alcalde Concepción y su esposa, e hizo hincapié en un territorio que antes les resultaba hostil y que ahora les abría las puertas.
Por Joaquín Pérez
Concepción, la histórica ciudad militar marcada por las guerras de Arauco: (1546-1662), de la Independencia (1812-1819) y la Guerra a Muerte (1819-1832), pasando además por dos movimientos insurreccionales contra la oligarquía Santiaguina: Guerra Civil (1829-1830), Guerra Civil (1859), desde hace unos años vive una nueva batalla: la cultural.
A pesar de las guerras y los terremotos y maremotos que han marcado su historia, la Provincia de Concepción posee otra característica en su historia, ha sido un motor de desarrollo industrial y comercial ya desde la época colonial, pero especialmente a partir del siglo XIX. Así se forjó un artesanado con conciencia social y política, las numerosas mutuales que aún subsisten en Concepción, Talcahuano, Coronel, Lota o Tomé, dan cuenta de ese pasado, posteriormente con el desarrollo minero e industrial, dio origen a una pequeña burguesía liberal, laica y progresista, opuesta a la oligarquía santiaguina, cipaya, herederos del régimen colonial, que con un estado autoritario y centralista mantiene al país en condición semicolonial y dependiente hasta nuestros días.
También, la industrialización de nuestra provincia dio origen a un poderoso movimiento obrero con un marcado carácter clasista y con vocación de poder, de ahí el arraigo de los partidos obreros en la periferia de Concepción durante muchas décadas, y que sin duda también explica el desarrollo del MIR en nuestra zona en los años 60 y 70 del siglo XX.
No es casualidad que en la ciudad de Concepción los nombres de sus calles hagan alusión a loncos mapuches en un sentido y a héroes y batallas por la independencia en otros, con leves excepciones de algunas calles con nombres de familias patricias de la ciudad. Los nombres religiosos de calles sólo llegaron tras el golpe militar y los gobiernos post dictadura.
El primer partido de izquierda en Chile, con un programa de carácter social, que exponía demandas democratizadoras y derechos sociales fue el Partido Demócrata, creado tras la división del Partido Radical en el año 1887, era liderado por Malaquías Concha quien fue electo diputado, nada menos que por los departamentos de: Concepción, Talcahuano, Lautaro (Coronel-Lota) y Coelemu en 1900 y se mantuvo como diputado por nuestra zona hasta el año 1915.
El primer gobierno de izquierda en Chile, nacido de las urnas, fue del Frente Popular, liderado por Pedro Aguirre Cerda. En la Provincia de Concepción, el candidato del Frente Popular se impuso en cada uno de los departamentos que componían la Provincia de entonces, incluido el rural Yumbel. Aguirre Cerda obtuvo el 64%, muy por sobre el derechista Ross que tuvo el 36% de los votos.
Si por la Provincia de Concepción se tratara, Salvador Allende habría sido presidente de Chile ya en 1958, pues venció, desde ese año en nuestra provincia en cada una de las elecciones presidenciales, hasta la de 1970, con un cada vez margen mayor de votación. Todo ello gracias a la fortaleza en nuestra región del voto obrero, canalizado por los partidos de izquierda, que hasta entonces eran partidos clasistas y de ideario abiertamente socialista.
En 1958, Jorge Alessandri obtuvo a nivel nacional 389.909 votos por sobre Salvador Allende que obtuvo 356.493. Sin embargo en la Provincia de Concepción la cuestión fue absolutamente inversa y con una clara diferencia a favor de Allende (34.594 votos) quien prácticamente duplicó a Alessandri (17.418 votos). En departamentos como Tomé Allende obtuvo 4.250 por sobre los 1.818 de Alessandri y en Lota-Coronel Allende obtuvo 10.263 votos, más de cuatro veces lo obtenido por Alessandri (2.428).
Lo mismo ocurrió en las elecciones presidenciales de 1964, Eduardo Frei venció holgadamente a nivel nacional con 1.409.012 votos por sobre Salvador Allende 977.902 votos, sin embargo en la Provincia de Concepción, Allende superó con 82.332 votos por sobre Frei 75.414. La diferencia en la provincia la marcó claramente Lota y Coronel, donde Allende (22.864 votos) más que duplicó a Frei (9.438 votos).
En las elecciones presidenciales de 1970, este perfil de izquierda de la provincia quedó nuevamente refrendado, no sólo venció Salvador Allende en forma muy holgada, sino que lo hizo en todos los departamentos de la Provincia: Concepción, Talcahuano, Tomé, Yumbel y Coronel.
En 1970, en nuestra provincia, Salvador Allende triunfó con 97.045 votos, siendo el segundo más votado Radomiro Tomic, un demócrata cristiano de ideas sociales y soberanista, partidario de las nacionalizaciones y la reforma agraria, el candidato de la derecha Jorge Alessandri quedó relegado al tercer lugar con 46.476 votas, casi duplicado por Allende.
Las últimas elecciones antes del golpe militar, la provincia siguió manteniendo ese comportamiento electoral. En las municipales de abril de 1971, los partidos de Gobierno Popular obtuvieron en Concepción el 56,09% de apoyo electoral, ganando 47 regidores de los 82 a elegir en la provincia; de ellos 22 correspondían al PC, 18 al PS y 7 al PR. Por su parte la DC logró obtener 27 ediles; en tanto que la derecha del PN 5 y de la DR 3. La oposición en su conjunto lograba un total de 35 regidores; doce menos que las fuerzas que respaldan el gobierno.
En las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, la oposición unida (derecha+DC) en la llamada Confederación Democrática obtuvo a nivel nacional 2.013.593 votos (54,6%), mientras que la Unidad Popular obtuvo 1.605.160 (43,5%). En nuestra Provincia los resultados fueron inversos, fue la lista de la Unidad Popular la amplia triunfadora con 142.164 votos (54,5%) por sobre la oposición (CODE) 114.757 votos (44%). En ciudades como Coronel y Lota, los votos a favor de la Unidad Popular triplicaron a los de la oposición, en Lota los votos a la UP fueron 18.587 contra 4.648 del CODE, en Coronel la UP venció ampliamente con 16.475 por sobre el CODE 5.888 votos.
La dictadura no logró romper la memoria electoral de Concepción
En 1980 la Junta Militar improvisó una pantomima de plebiscito para validar la imposición de su constitución que hasta hoy sigue vigente. Sin padrón electoral, sin registros electorales, con la propia junta militar dirigiendo el proceso, se desarrolló esta farsa donde el SÍ "obtuvo" el 67,04% contra el 30,19% del NO. Pero aún así, el propio régimen debió reconocer su derrota en dos comunas, ambas de la Provincia de Concepción: Penco y Lota.
En 1988, la dictadura organizó otro plebiscito, esta vez sí había padrón electoral y un servicio electoral, en este plebiscito el SÍ a la continuidad de Pinochet obtuvo 43,01 % contra un 54,71 % de la opción NO.
De las 5 comunas con mayor votación en Chile por la opción NO cuatro fueron de la provincia de Concepción:
1.- Lota 76,77% por el NO
2.- Penco 74,97% por el NO
3.- Coronel 70,81% por el NO
4.- Diego de Almagro (Atacama) 68,8% por el NO
5.- Chiguayante 68,45% por el NO
La dictadura ya había dado un fuerte golpe a la industria en nuestra zona, pero aún persistían grandes empresas estatales y privadas como Enacar, Falanoza, textiles de Tomé y Chiguayante, todavía existía industria del cuero y calzado en Concepción, varias empresas de servicios se mantenían en el estado, cuestión que los gobiernos post dictadura comenzaron a destruir, siguiendo la misma lógica neoliberal de la dictadura, debilitando a las clases trabajadoras y con ello a los partidos de izquierda. Comienza en los años 90 la desvinculación de izquierda del movimiento social, cooptados por la institucionalidad pinochetista, estas figuras se convirtieron en meros administradores del modelo, cuestión que se mantiene hasta hoy y del cual el gobierno Boric es su legado.
El proletariado minero industrial de nuestra zona, sufre la precarización de los servicios y la explotación, la uberización de las relaciones laborales. La organización sindical desapareció o se debilitó al extremo, junto con ello desapareció la conciencia de clase, hoy la derecha crece en sectores altamente precarizados y carentes de derechos, la periferia marginal tiene más voto facho que el propio municipio de Concepción.
Así llegamos a una provincia históricamente rebelde al régimen portaliano (centralista y autoritario), con clara identidad obrera o laica, librepensadora, federalista, hoy dominada por sectas religiosas, votante de partidos de extrema derecha que representan lo más rancio de la oligarquía santiaguina. Hemos llegado como región a elegir a un santiaguino, absoluto desconocedor de la región como la primera mayoría en la última elección senatorial.
La decadencia de la ciudad y la provincia se acentúa, el cierre de Huachipato y el plan de reconversión de Boric dominado por propuestas subdesarrolladas, de extractivismo duro y bruto, como fomento forestal, pesquero o la minería de tierras raras, nos hacen revivir la pesadilla falsa de reconversión de la ex zona del cabrón a fines del siglo pasado. Es ante esto, ese Coronel y Lota que votó elección tras elección por Allende, que vivió la dictadura militar como la ocupación militar de una potencia extranjera, hoy vota por un pinochetista hijo de nazi, amante de la dominación imperialista norteamericana, que representa lo peor del régimen portaliano, en la versión de Jaime Guzmán.
Será un duro trabajo de revertir la distopía en la que está inmersa nuestra región y nuestro pueblo. No es el fenómeno de una elección, se viene viviendo desde hace más de dos décadas y toca un fondo cada vez más miserable.
Sin el golpe militar rompió la columna vertebral de esta provincia. Transformada en la segunda región con mayor numero de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, solo detrás de Santiago, los millares de prisioneros políticos y torturados, que pasaron por los campos de concentración y tortura de la dictadura, principalmente en Talcahuano y Concepción, del cual a penas se conserva para la memoria histórica un Sitio de Memoria (El Morro), fueron el inició de la destrucción del otrora poderoso movimiento obrero en la región, el cierre de industrias y las privatizaciones, tanto en la dictadura como en los gobiernos post dictadura hasta hoy (Boric cierre de Huachipato), fueron completando, el desclasamiento y la precarización de la antigua clase obrera.
Los intentos por revertir esta situación deberán estar llenos de identidad y memoria, de afectos y solidaridad, de colectividad por sobre individualismo.