
Javier Milei abstuvo ayer domingo una importante victoria electoral en las elecciones parlamentarias de “medio tiempo”, tras haber sido derrotado en septiembre en las elecciones provinciales en Buenos Aires, la extrema derecha logra sacudirse de esa derrota y retomar los proyectos privatizadores y de destrucción del sistema público en Argentina.
Por Joaquín Pérez
Tras la derrota electoral de septiembre en la provincia de Buenos Aires, Milei corrió a Estados Unidos a pedir apoyo político y financiero al jefe del imperio Donald Trump, tras la victoria peronista en la mayor de las provincias argentinas, la economía crujía, el gobierno de Milei se mostraba incapaz de controlar la escala del dólar que rompía los techos impuestos por el gobierno, lo mismo que los datos de inflación. Ahí llego Trump, para tranquilizar los mercados y chantajear a los votantes argentinos, nosotros ponemos los dólares para detener otro inminente desastre económico, en esta caída libre que diversos regímenes neoliberales han hundido a la argentina, y del cual la sociedad argentina ya se ve incapaz de sobrevivir.
Como siempre el miedo beneficia a la extrema derecha, el miedo a un dólar disparado, a un nuevo corralito, sin duda actuó como movilizador de un sector importante de la sociedad que ha ido con los años (Menem, de la Rúa, Macri, Fernández) naturalizando el neoliberalismo, la destrucción de la economía productiva y del estado de bienestar construido durante el peronismo. Sin duda eso fue un factor relevante, el otro el derrumbe del campo popular, una izquierda que no logra salir de la irrelevancia y un peronismo cruzado por disputas internas de liderazgo.
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Así, La Libertad Avanza el partido de Javier Milei obtuvo, a nivel nacional, 40,84% de los votos, lo que permite ampliar considerablemente sus bancadas en ambas cámaras. El proyecto de Milei crece de los votos de otras derechas, que hoy desaparecen del escenario como el Macrismo, pero también de sectores conservadores del radicalismo y proyectos regionales.
En concreto el 40,84% del gobierno de Milei en unas elecciones muy polarizadas con el peronismo, son 15 puntos menos que los que obtuvo en la segunda vuelta, en que venció al candidato peronista para quedarse con la presidencia, el que podríamos definir como el techo electoral de la extrema derecha. También este 40,84%, es menos que el 42,04% de las elecciones de medio tiempo del anterior gobierno de derecha de Mauricio Macri el 2017, que termino siendo derrotado dos años después en las presidenciales.
El Peronismo, con evidentes disputas internas, solo logro 34,8% de los votos a nivel nacional, manteniendo su bancada o ganando marginalmente un diputado, conservaron sus números históricos de las últimas décadas. Sin embargo, todo el mundo esperaba otra cosa, hace solo un par de meses, en septiembre, en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, el peronismo saco 14 puntos de ventaja a los candidatos de Milei, y hoy solo 2 meses después, en la misma provincia Milei vence por 1% al peronismo. En solo 2 meses revierte 15% en la votación.
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Otro hecho que impacta mucho, es constatar que los sucesivos escándalos de corrupción, incluido el último que involucra al cabeza de lista por Buenos Aires con el narcotráfico, no afecto significativamente la decisión de los votantes.
Un tercer experimento, denominado Provincias Unidas, liderado por caudillos locales de diversas provincias y que se intentó levantar como un tercer proyecto en disputa, fue virtualmente barrido del escenario político nacional, alcanzando apenas un 5,12%.
El trotskismo, tampoco fue capaz de mejorar sus números, de hecho, pierde parlamentarios a nivel nacional, aunque celebran que la abogada de derechos humanos Myriam Bregman, superara el 9% en ciudad de Buenos Aires quedando tercera.