
Los think tanks del conservadurismo chileno no solo asesoraron la campaña de José Antonio Kast, sino que hoy ingresan directamente a La Moneda, luego de que varios de sus principales cuadros fueran designados como ministros, consolidando el paso de estos centros de pensamiento desde la trastienda ideológica al control del aparato estatal.
Por J. Arroyo Olea | Equipo editorial de Resumen.cl
Con gabinete en mano, el derechista José Antonio Kast ya se siente presidente en ejercicio, al igual que las y los ministros que seleccionó hasta última hora.
Pero también su discurso de campaña ya se ha ido resquebrajando. Pese a posicionarse -supuestamente- contrario a los amiguismos políticos, las designaciones de Kast han permitido que el círculo vicioso de la clase política chilena se siga reproduciendo a través de un actor clave para sostenerse financiera y políticamente: mediante los think tanks.
Estos espacios, conocidos como centros de pensamiento, son ocupados por la más amplia gama de colores políticos para respaldar y construir planteamientos y estudios, donde la derecha chilena no es la excepción.
Al menos cuatro de los integrantes del gabinete ministerial han cumplido un rol dentro de los think tanks del conservadurismo chileno, siendo parte de su currículum considerado para permitirles adentrarse en La Moneda.
María Jesús Wulf, quien encabezará el Ministerio de Desarrollo Social, es uno de los nombres que está en esta lista. Wulf ejerció como directora del área de Servicio Público de uno de los bastiones del pinochetismo: la Fundación Jaime Guzmán. Un centro de pensamiento que ha potenciado la formación de dirigencias de la derecha cavernaria del país.
Por otro lado, María Paz Arzola, futura ministra de Educación, fue parte del think tank Libertad y Desarrollo cumpliendo tareas de coordinadora del programa social. El centro de pensamiento se fundó a inicios de la década de los noventa, fuertemente vinculado al corazón del pinochetismo representado en personajes como Hernan Büchi y Cristián Larroulet.
En Libertad y Desarrollo también pasó la anunciada ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, como parte del área de investigación vinculado a tramitaciones ambientales.
Pero estos no son los únicos. Fundación Para el Progreso, el centro de pensamiento vinculado a Axel Kaiser, forma parte del currículum de Mara Sedini, la cuestionada ministra de Secretaria General de Gobierno que ejerció como directora de Asuntos Públicos de esta institución.
Así, posiblemente, el rompecabezas de la administración del Estado podría dotarse aún más de personeros que, durante años, han operado desde centros de pensamientos de distinto tipo, vinculados a políticas conservadoras y que han alimentado el discurso del retroceso de derechos sociales.