
El imperio eligió lanzar su ataque contra Irán un fin de semana, entre otras razones, para evitar cualquier tipo de reacción de las bolsas de valores, tener tiempo para una victoria rápida o al menos claros indicios de una victoria a corto plazo, para así poder atenuar cualquier impacto económico de una guerra en el corazón petrolero del mundo.
Por Joaquín Pérez
Sin embargo, llego el día lunes y con la apertura de las bolsas de valores en el mundo, esta vez el imperio del caos no presupuestó que la respuesta iraní se concentraría más en el golfo pérsico que en Israel, principal instigador del conflicto. Un solo golpe, el propinado por el ataque de drones iraníes a la planta de exportación de gas natural Ras Laffan en Qatar, causo el aumento en un solo día del 46% del valor del gas natural en Europa.
Europa hoy vive una serie crisis de sus industrias, especialmente Alemania, producto del encarecimiento de las fuentes de energía, especialmente el gas natural, producto de las consecuencias de la guerra de Ucrania y el atentado terrorista contra el gaseoducto ruso Nord Stream (2022) y las sanciones a las exportaciones rusas en Europa.
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El nuevo conflicto bélico impulsado por Estados Unidos e Israel en el Golfo Pérsico, podría constituir el golpe final a la economía europea, que no logra sobreponerse a las consecuencias del conflicto de Ucrania, en el cual Estados Unido involucro a sus socios europeos de la OTAN.
Contradictoriamente, este lunes, Alemania, Francia y Reino Unido comprometieron apoyos a Estados Unidos e Israel, en su guerra contra Irán, con la esperanza de que su involucramiento efectivamente ayude a una derrota rápida de la nación persa, sin embargo, si aquello no llega a ocurrir, Irán será otro pantano para los países europeos, tal cual lo ha sido Ucrania, un pantano del cual no logran salir.
Esta vez y a diferencia de la guerra contra Rusia en Ucrania, el consenso europeo se ha roto, España se ha negado a que las beses norteamericanas en suelo español sean utilizadas para atacar a Irán, cuestión que el gobierno iraní reconoció. El embajador persa en Madrid fue claro en su conferencia de prensa, sobre aquellos países que presten colaboración a la agresión militar en su contra, deberán atenerse a las consecuencias.
La distancia en Qatar, uno de los principales productores mundiales de gas natural y la costa de Irán, es similar a la distancia que hay entre Santiago y Curicó, están a tiro de fuego no solo de los misiles iraníes, sino de sus drones, de los que la industria militar iraní tiene una de las mayores capacidades en el mundo en fabricación.
Hasta este lunes, el petróleo se había encarecido solo un 9%, pero durante este mismo día, refinerías y centros de almacenamientos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos fueron alcanzados, por lo cual se puede inferir, que la tendencia al alza continuara este martes y los días siguientes de la presente semana. Pero, por sobre todo, la tendencia al alza continuará, porque Irán ha logrado interrumpir de forma significativa el paso de buques petroleros por el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% de la producción mundial de hidrocarburos.
Ayer se confirmaba la información de que el mayor portaviones norteamericano, el Abraham Lincoln, emprendía la retirada de la zona de conflicto luego de ser atacado por misiles iraníes.
El hundimiento del Lincoln, símbolo de la armada norteamericana, sería un costo de imagen imposible de soslayar para EEUU, pero su retirada desde la zona de conflicto más intenso, significa que la armada iraní tiene mayor peso militar al interior del Golfo Pérsico.
A los impactos en el mercado de los combustibles de esta guerra, hay que agregar que los hutíes de Yemen han retomado las armas, en apoyo a Irán. Esto implica que, al cierre del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, se suma el cierre al paso de cualquier tipo de embarcación por el estrecho de Bab el Mandeb, por lo cual la ruta desde Asia a Europa por el Mar Rojo y el Canal de Suez fue nuevamente interrumpida, por lo que toda esa navegación debe circunvalar la costa de África nuevamente, bajar hasta el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica), con el notable costo en tiempo, gastos y problemas logísticos que ello implica para las empresas navieras a nivel mundial.
La guerra está lejos de tener un fin rápido a la vista, este lunes, una central nuclear iraní fue alcanzada por bombardeos norteamericanos, y en contra, parte los drones iraníes alcanzaron bases militares británicas en Chipre. La guerra llegó a Europa, por lo menos, hasta el mediterráneo oriental. El propio gobierno israelí ordenó la paralización temporal del mayor yacimiento de gas en sus costas, el campo Leviatán, 130 kilómetros mar adentro frente a la ciudad de Haifa, por ataques de drones iraníes.
Estados Unidos parece más tranquilo frente al escenario, luego de su acuerdo con el gobierno de Venezuela, que garantiza flujos importantes de combustible a largo plazo. En teoría, el aumento de los costos del gas favorece a su cuestionada industria del fracking (abstención de gas por facturación hidráulica).
China, tras la pérdida del combustible venezolano, se puede ver seriamente afectada en la obtención de petróleo, ya que es el principal comprador, no solo de Irán, sino de todo el golfo pérsico. La potencia asiática se encuentra en un serio dilema, por lo que la prolongación del conflicto podría debilitar su economía.
Estados Unidos es el gran beneficiado con este desastre, ocurra lo que ocurra, peros sus históricos aliados serán los principales perjudicados, las monarquías petroleras y Europa.
EE.UU. solo enfrentaría un problema mayor si Irán no solo logre resistir, sino además propinar una derrota estratégica a Israel, o que al menos logre extender territorialmente y en el tiempo, el conflicto. Ello traería consecuencias a nivel global, que el gobierno norteamericano tampoco puede manejar en toda su magnitud.