
En lo que va de diciembre, según informaron en la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), se ha intensificado el bloqueo israelí sobre la ayuda humanitaria que pretende socorrer a Gaza, paralizando la entrega de medicamentos, carpas y alimentos, cuestión que, con la inclemente llegada del invierno, está propiciando una crisis sanitaria.
Las imágenes de adultos, niños y niñas intentando sacar el agua de sus paupérrimas carpas se están transformando en las tristes postales de Gaza ad portas de la llegada de un nuevo año. Inundaciones y falta de saneamiento, además del derrumbe de restos de edificios producto de las lluvias y el viento, ya cobró la vida de al menos catorce palestinos, cifra que, advierten en la ONU, podría subir a medida que avanza el invierno y persiste el bloqueo genocida.
Invierno en Gaza. Campamento de refugiados. Foto: UNRWA
Invierno en Gaza. Niños y niñas refugiadas al interior de sus carpas, totalmente inundadas. Foto: UNRWA
Y es que el estado de vulneración en el que se encuentra el pueblo palestino desde recrudecido el genocidio por parte del Ejército israelí solo ha empeorado con la llegada de fuertes lluvias y bajas temperaturas, mientras que de forma paralela y acusando supuestas "razones de seguridad" las fuerzas de ocupación continúan con la demolición de edificios y construcciones usadas por refugiados.
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Alcantarillados totalmente colapsados, barro por doquier, carpas inundadas y falta de medicamentos hacen prever a las autoridades de la salud que una crisis sanitaria podría profundizarse considerando el actual contexto. En esta línea, el representante en Gaza de la OMS, Rik Peeperkorn, señaló que, "el agua borra las miles y miles de tiendas de campaña improvisadas en medio de la lluvia y el viento, por lo tanto, la vida de los refugiados sigue siendo deplorable. Se necesita que entre mucho más material y tiendas para refugiarse".
Según consignaron en el portal web de la ONU, desde el sábado recién pasado el frente de mal tiempo ha sido inclemente en Gaza, con aumento en las precipitaciones y baja considerable en la temperatura, cuestión que terminó por cobrar la vida de parte de algunos refugiados. Philippe Lazzarini, representante de UNRWA, enfatizó en que los desplazados por el Ejército israelí padecen “más miseria, desesperación y muerte”. “La gente de Gaza sobrevive en tiendas endebles, empapadas y entre ruinas”.
Desde que se recrudecieron los ataques y el genocidio perpetrado por el Ejército de Israel, en octubre de 2023, se han concretado los mayores crímenes de guerra de las últimas décadas, los que han incluido la utilización de fósforo blanco contra la población, el asesinato deliberado de civiles y trabajadores de las comunicaciones, el bloqueo de comida, medicamentos y vacunas, además del bombardeo de hospitales, escuelas y centros de refugiados.
A este panorama, Netalyahu sumó una nueva artimaña, esta vez, contra organismos de ayuda humanitaria establecidos en Gaza, en este primer caso, hacia la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, prohibiendo sus operaciones y relaciones entre funcionarios israelíes y trabajadores del organismo dependiente de la ONU.
Desde marzo de este año que el parlamento israelí mantenía paralizado cierta parte del trabajo de UNRWA, impidiendo la entrega de alimentos y medicamentos o quitándole las visas a sus trabajadores. Esta nueva avanzada israelí, que en definitiva perjudica al pueblo gazatí, fue calificada por Lazzarini como "una clara violación de las obligaciones del Estado de Israel en virtud del derecho internacional", agregando que, "la nueva legislación supone un nuevo golpe al sistema multilateral".
El representante de UNRWA concluyó, "esto sienta un grave precedente para otras situaciones de conflicto en las que los gobiernos puedan desear eliminar la presencia inconveniente de la ONU".
Actualmente, las cifras del genocidio israelí no tienen parangón en el último medio siglo, con una cifra de muertos que supera los setenta mil, de los que la mayoría, casi un 70% corresponde a niños y mujeres. A esto hay que sumar al menos quinientas víctimas registradas desde el "cese al fuego", pactado en octubre de este año.