[{"data":1,"prerenderedAt":-1},["ShallowReactive",2],{"post:cuanto-pesa-una-nube-extractivismo-mineral-y-digital-bajo-la-doctrina-donroe":3,"ProgressiveImage_zpdh8BaAxaWXm0k9e94KvfFgixMwCXBGzQORzMuqEv0":50,"ProgressiveImage_hCZVKI7EXe6GgdV5dTFPQW7fUIbXhBsaW1Kw5iVg":60,"ProgressiveImage_N6IGSvsRcIfa0W7lKHUcvogFGFVaOcxrra0rocgdE0":69,"ProgressiveImage_5DJU63WcqAqhz2jMwphMlqdMm1pibdyXLhh3tGe0":78,"ProgressiveImage_WIOB0OqJ0r1tyKpWfET5EBAOlROMutOkF4J9kbolXE4":87,"ProgressiveImage_1odbetqfw0aPwCvEtAqyEydreI0PPZknHQygRKZFys":96,"ProgressiveImage_NJbdNH2qkJkJM5xVkYADD1qYMx7vdZ1mUfiU4btN4":105},{"ID":4,"the_title":5,"the_time":6,"the_time_m":7,"the_slug":8,"thumbnail":9,"the_tags":10,"the_category":38,"the_permalink":8,"the_content":43,"prev_post":44,"next_post":47},170931,"¿Cuánto pesa una nube? Extractivismo mineral y digital bajo la doctrina “Donroe”","2026-02-08T05:22:57.000Z","2026-02-06T20:31:53.000Z","cuanto-pesa-una-nube-extractivismo-mineral-y-digital-bajo-la-doctrina-donroe","\u002Fwp-content\u002Fuploads\u002F2026\u002F02\u002Fcuanto-pesa-una-nub-extractivismo-mineral-y-digital-bajo-la-doctrina-donroe.jpg",[11,15,19,22,26,30,34],{"term_id":12,"name":13,"slug":14},14156,"AI","ai",{"term_id":16,"name":17,"slug":18},21201,"Big Tech","big-tech",{"term_id":20,"name":21,"slug":21},176,"extractivismo",{"term_id":23,"name":24,"slug":25},17161,"IA","ia",{"term_id":27,"name":28,"slug":29},2724,"Inteligencia Artificial","inteligencia-artificial",{"term_id":31,"name":32,"slug":33},44,"minería","mineria",{"term_id":35,"name":36,"slug":37},21202,"poder cibernético","poder-cibernetico",[39],{"term_id":40,"name":41,"slug":42},19,"Opinión","opinion","\u003Cp>\u003Cstrong>El autor de esta columna alerta sobre la cadena de impactos que la era digital arrastra, partiendo de la base de que \"ninguno de estos elementos abstractos podría materializarse sin la extracción y transformación de materias primas minerales\".\u003C\u002Fstrong>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cem>Por Álvaro Monsalve | Sociólogo\u003C\u002Fem>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">En el primer cuarto del siglo XXI la economía digital se ha consolidado como uno de los ejes estructurantes del crecimiento económico mundial, reordenando mercados, procesos productivos, industrias, cadenas de suministro, rol de los Estados y políticas públicas y dinámicas de poder en un contexto histórico signado por la rapidez y la volatilidad. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Después de la partida en falso que significó el estallido de la burbuja Puntocom en la década de los 2000, la expansión cada vez más acelerada de actividades económicas basadas en datos –desde plataformas de \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">streaming\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> y \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">cloud computing\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> hasta inteligencia artificial generativa y sistemas de vigilancia algorítmica– ha producido concentraciones inéditas de capital, infraestructura y capacidad de decisión en un número preocupantemente reducido de individuos y corporaciones tecnológicas gigantes, conocidas como \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Big Tech\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Así, esta macrotendencia da cuenta del ascenso de nuevas formas de gobernanza económica, dependencia tecnológica y competencia geopolítica, todo lo cual se sitúa en una coyuntura caracterizada por una trepidante crisis climática y de biodiversidad, el desmoronamiento del orden internacional basado en reglas, y una renovada disputa por el control de recursos estratégicos. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cem>\u003Cstrong>Te puede interesar | \u003Ca href=\"https:\u002F\u002Fresumen.cl\u002Farticulos\u002Fdatacenterboom-net-la-plataforma-que-explica-el-impacto-ambiental-de-los-data-centers-en-america-latina\">Datacenterboom.net: la plataforma que explica el impacto ambiental de los data centers en América Latina\u003C\u002Fa>\u003C\u002Fstrong>\u003C\u002Fem>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Mientras que el término \"inteligencia artificial\" se asocia directamente con algoritmos, flujos de datos y arquitecturas digitales de la nube, resulta indispensable reconocer que \u003Cstrong>ninguno de estos elementos abstractos podría materializarse sin la extracción y transformación de materias primas minerales\u003C\u002Fstrong>. Son estos recursos físicos, en última instancia, los que constituyen la base material de toda la infraestructura computacional. En palabras de la experta en I.A., Kate Crawford, “la minería que crea la I.A. es tan real como metafórica. El nuevo extractivismo de la minería de datos también engloba e impulsa el viejo extractivismo de la minería tradicional”.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Esta verdadera revolución postindustrial basada en el \u003Cstrong>poder cibernético\u003C\u002Fstrong> se encuentra asentada sobre infraestructuras materiales intensivas en el uso de energía, recursos territoriales y materias primas críticas, haciendo de esta aceleración digital un fenómeno físico y palpable. A su vez, esta transformación socio-histórica subvierte las dinámicas tradicionales de producción y consumo, reorganiza los mercados del trabajo, relocaliza rápidamente comunidades y asentamientos humanos, y mercantiliza con precisión los vínculos humanos y la vida privada.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSS, por sus siglas en inglés), publicada el 4 de diciembre de 2025, es explícita al identificar como amenaza cualquier factor que ponga en riesgo el acceso de dicho país a determinados recursos críticos, y explícitamente busca restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y debilitar el liderazgo del principal socio comercial de América latina y el Caribe: China. Dichos recursos responden a la defensa de la hegemonía estadounidense frente a la amenaza que involucra el alto grado de avance del gigante asiático en el despliegue de fábricas, patentes, redes logísticas y, en última instancia, minerales esenciales para el proceso de digitalización económica del continente y de todo el planeta.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cem>\u003Cstrong>Revisa | \u003Ca href=\"https:\u002F\u002Fresumen.cl\u002Farticulos\u002Ftierras-raras-aclara-anuncio-renuncia-a-derechos-de-aguas-antes-de-que-el-tramite-estuviera-formalizado\">Tierras raras: Aclara anunció renuncia a derechos de aguas antes de que el trámite estuviera formalizado\u003C\u002Fa>\u003C\u002Fstrong>\u003C\u002Fem>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">La publicación de la NSS es únicamente una manifestación del “realismo ofensivo” (en palabras del politólogo George Mearsheimer) que el gobierno de Donald Trump ha venido llevando adelante de forma particularmente franca en su segundo período.  Con menos de un mes de anterioridad a la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional, el régimen estadounidense, encarnado en el Servicio Geológico de Estados Unidos, actualizó su Lista de materiales críticos, sumando a su inventario estratégico minerales como el cobre, el silicio y el uranio. La actualización de dicho documento es claro síntoma de una carrera geopolítica global por el aseguramiento de los insumos esenciales para las demandas de la transición energética (ERNCs, electromovilidad), la industria de defensa y la supremacía tecnológica. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Esta lista, elaborada bajo criterios de riesgo de desabastecimiento, evidencia cómo la dependencia de importaciones —especialmente de China, que domina el procesamiento de la mayoría de las materias listadas— se ha convertido en un objetivo prioritario para EE.UU. De esta forma, hay una serie de \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">commodities \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">que abiertamente son descritos como indispensables para el aseguramiento de la competitividad y el funcionamiento de la economía; lo cual –desde el punto de vista de la demanda–  valora al alza la especulación sobre estos minerales y confiere poder político real a quienes aseguren su suministro.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">En América Latina, y en el caso particular de Chile, esta reconfiguración de la economía digital se expresa a través de una renovada centralidad del territorio como proveedor de insumos estratégicos y soporte material de infraestructuras digitales. Nuestro país concentra una parte no menor de las reservas mundiales de algunas de estas materias primas críticas, tales como el cobre o el litio, junto a la notable incorporación de tierras raras, minerales con aplicaciones vitales para la electromovilidad y la reconversión energética. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Al mismo tiempo, comienza a posicionarse como un polo de interés para la instalación de empresas de la talla de Google, Microsoft y Amazon Web Services (AWS), atraídos por la conectividad internacional, disponibilidad energética y una promocionada estabilidad institucional. Este doble rol –fuente de extracción mineral y plataforma física dentro de la economía de los datos– sitúa a Chile en un punto de tensión entre una digitalización diseminada por todo el globo y las actuales disputas por la defensa de los ecosistemas y la subsistencia humana, el ejercicio de soberanía tecnológica y el control sobre recursos estratégicos para la nación; en un contexto donde la toma de decisiones, las regulaciones ambientales y laborales, y las relaciones público-privadas adquieren crecientemente una dimensión geopolítica.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Con el advenimiento de los fatídicos recientes incendios “de interfaz” en la zona centro-sur de Chile, principalmente en –aunque no limitados a– el Gran Concepción, organizaciones de la comunidad de Penco, Lirquén y alrededores han puesto de relieve la presencia del proyecto minero Módulo Penco de la compañía minera Aclara Resources, de capitales mayoritariamente peruanos y chilenos. Dicha empresa pretende explotar las arcillas iónicas de los suelos de Penco, ricas en tierras raras como neodimio y praseodimio, materiales clave para la electromovilidad, la fabricación de aspas para la generación de energía eólica, entre otras tecnologías que requieren elementos magnéticos.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">En el Biobío, las zonas aledañas al proyecto Módulo Penco albergan especies vegetales nativas seriamente amenazadas, y dado el hecho de que relictos arbóreos que resultaron quemados, como el Queule y el Pitao (ambos declarados monumentos naturales) están en peligro de extinción, la instalación de faenas mineras en sus cercanías es una amenaza indiscutible a la biodiversidad del país. La empresa Aclara se ha defendido aduciendo que sus operaciones serán muy reducidas en comparación a la extracción de minerales más tradicionales, dado que el proceso de adsorción de arcillas iónicas utilizará un sistema de recirculamiento de aguas, y donde se podrá reciclar (en teoría) un 99% del reactivo sulfato de amonio, el cual ha sido denominado por la minera como un “fertilizante”, y es un conocido agente de proliferación algal (eutrofización), fenómeno que agota el oxígeno disponible en las aguas para otros seres vivos.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cem>\u003Cstrong>Lee | \u003Ca href=\"https:\u002F\u002Fresumen.cl\u002Farticulos\u002Freportaje-documental-la-fiebre-del-litio-sombras-de-la-transicion-energetica-se-exhibira-gratuitamente-en-copiapo\">Reportaje documental “La Fiebre del Litio: Sombras de la Transición Energética\" se exhibirá gratuitamente en Copiapó\u003C\u002Fa>\u003C\u002Fstrong>\u003C\u002Fem>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Estando todavía en investigación las causas de la catástrofe, y habiendo Aclara Resources rechazado cualquier vinculación con los incendios, resultan llamativos los intereses coyunturales que se alinean con dichos siniestros, puesto que el proyecto Módulo Penco no es el único “en carpeta” para el Gran Concepción. Existe un importante movimiento de reconversión industrial del área del Biobío que no sólo involucra a la minera; también incluye a nuevos proyectos pesqueros y forestales, de generación de energía eólica en el mar, una línea de transmisión de alta tensión, un terminal portuario de gas natural licuado, entre otros. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Lo anterior se justifica bajo la necesidad imperiosa de reconversión económica posterior al cierre de la planta siderúrgica Huachipato, el cual se fundamentó en la pérdida de competitividad frente a la importación de bolas de acero desde China, insumo ampliamente utilizado en las faenas de molienda de la gran minería. Precisamente la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP), fundadora del complejo Huachipato en 1947, es el segundo accionista de Aclara Resources, contando también esta empresa con una planta de mayor envergadura en la región de Goiás, Brasil, proyecto de mayor envergadura y que tendría un mayor grado de avance.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">El enmarcamiento de los proyectos de extracción de tierras raras en el aseguramiento del suministro estratégico de Estados Unidos es un hecho, incluso más allá de lo que el segundo mandato de Donald Trump ha manifestado de forma desinhibida. En 2024 Aclara Resources firmó un acuerdo con la International Trade Administration del Departamento de Comercio de \u003C\u002Fspan>\u003Ca href=\"http:\u002F\u002Fee.uu\">\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">EE.UU\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fa>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">., enmarcado en el programa de inversión SelectUSA, con el fin de financiar instalaciones de separación de tierras raras en Port of Vinton, Louisiana. El mismo director ejecutivo de la empresa, Ramón Barúa, plantea que Aclara Resources “se posiciona para atender a clientes nacionales e internacionales, alineándose estrechamente con la política industrial estadounidense, los objetivos de minerales críticos y las prioridades de seguridad de la cadena de suministro”. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">El actual embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, habiéndose recién instalado en Santiago en noviembre pasado, tuvo como una de sus primeras actividades públicas una visita a la planta procesadora La Negra, propiedad de la compañía estadounidense Albemarle, la cual extrae litio desde el Salar de Atacama. Junto con esto, justo después de declarar que Donald Trump le autorizó para traer ayuda para enfrentar la catástrofe en el Biobío, señala en la red social X que  “las cadenas de suministro diversas y seguras de cobalto y tierras raras son esenciales para la seguridad nacional de \u003C\u002Fspan>\u003Ca href=\"http:\u002F\u002Fee.uu\">\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">EE.UU\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fa>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">. Reanudar las operaciones de extracción de cobalto en Chile por parte de C3 beneficia la relación entre EE.UU. y Chile y genera buenos empleos con buenos salarios para el pueblo chileno”. Sus dichos sobre el cobalto se refieren a los proyectos de exploración que la Chilean Cobalt Corp. tiene en la región de Copiapó, y que ya cuentan con inversiones de la gigante minera suiza Glencore y el grupo chileno Madesal.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">La expresión concreta de la articulación entre el reordenamiento de los intereses sobre las materias primas y la digitalización de la economía junto con su infraestructura, se puede observar de manera cúlmine en la proliferación de los \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">data centers\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">, infraestructuras centrales para los gigantes tecnológicos, cuya demanda masiva de energía y recursos hídricos agudiza los conflictos socioambientales de los territorios en los que se asientan. En el caso específico de Chile, donde el actual modelo de desarrollo digital posiciona al país como el segundo \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">hub\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> o nodo en América Latina después de Brasil, la preocupación por el extractivismo de la economía digital se torna paradigmática. La Región Metropolitana, núcleo de esta expansión con 16 de los 22 \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">data centers\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> del país, se sitúa geográficamente en una zona sujeta a una megasequía producto del cambio climático, situación que se agrava por el estrés hídrico estructural del consumo de la metrópoli, y daños antropogénicos a las masas glaciares. La operación de estas instalaciones, cuya relevancia ha sido descrita por el actual gobierno como indispensable para el proyecto de soberanía digital, se sustenta en la adquisición de derechos de agua a empresas privadas, lo que permite a proyectos individuales extraer volúmenes de agua subterránea del orden de miles de millones de litros anuales, una cifra que ha motivado movilizaciones ciudadanas (Amazon dio pie atrás en uno de sus proyectos) y escrutinio público creciente sobre su viabilidad ambiental en comunas como Quilicura y Cerrillos.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">En términos energéticos, esta infraestructura suele presentarse como marginal en un país minero con demanda muy intensiva de electricidad, pero adquiere otra dimensión cuando se observa a escala territorial. Un \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">data center\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> como la hiperescaladora de Google en Quilicura a plena capacidad consume una cantidad de electricidad equivalente al consumo residencial de todo Penco. Se trata, además, de una demanda continua de 24 horas, todos los días del año, lo que actúa como carga permanente sobre el sistema eléctrico local. Aunque este volumen representa apenas una fracción del consumo eléctrico nacional, su concentración geográfica lo vuelve estructural: justifica nuevas líneas de transmisión, presiona redes ya saturadas, genera escasos dividendos para las economías locales y desplaza otras oportunidades de inversión del gasto energético. Así, es posible entender la razón de que centros de datos como Colossus de la empresa X de Elon Musk, situado en Memphis, haya optado por producir su propia electricidad mediante turbinas de metano, un gas invernadero cuya respiración produce efectos tan nocivos como asma o cáncer. Aunque sancionado por la Agencia de protección ambiental estadounidense EPA, la necesidad estratégica de funcionar a toda máquina ha hecho que el gobierno de EE.UU. se reserve el derecho de tomar cartas en el asunto frente a este y otros casos en que \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">data centers\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> y otras infraestructuras consideradas críticas están generando daños directos y permanentes en la población local.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Otro ejemplo es el de la ciudad de Bluffdale en Utah. A modo de poder sortear la pugna por el recurso hídrico con la comunidad en la que se asienta, el Centro de Datos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en Bluffdale (en uno de los estados más secos en Estados Unidos), el que en la década pasada utilizaba cerca de 6,5 millones de litros de agua diarios para el enfriamiento de sus servidores, tomó las medidas necesarias para que se subvencione en parte el precio de las cuentas de agua de los residentes del sector. Tomando en cuenta el curso de los eventos, no sería extraño ver situaciones similares en Santiago en un futuro cercano.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">El reciente Plan Nacional de Data Centers 2024-2030 representa el interés estatal por institucionalizar un marco de sostenibilidad para el establecimiento de un creciente número de instalaciones, enfatizando criterios de eficiencia técnica y descentralización geográfica. Sin embargo, su implementación se produce en un escenario donde la capacidad instalada del sector ya ha experimentado una expansión acelerada (multiplicándose por cinco en la última década) y donde el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental ha registrado una tasa de aprobación histórica del 94%.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Esta problemática se ve reforzada por el modo en que la llamada “economía verde” ha sido incorporada al discurso empresarial. Bajo el argumento de la eficiencia energética, la reducción de emisiones y la optimización de recursos, las compañías \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">Big Tech \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">y los proveedores de \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">cloud computing\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> han profundizado economías de escala que favorecen una concentración aún mayor de infraestructura y poder. La instalación de \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">data centers\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> de gran tamaño se articula estrechamente con la conectividad a redes de cables submarinos —mayoritariamente diseñadas, financiadas y operadas por las mismas corporaciones tecnológicas— que conectan a Chile con los principales nodos digitales del hemisferio norte, integrando al país como eslabón periférico de una arquitectura global de datos.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">La explotación de materias primas críticas y la expansión de los centros de procesamiento de datos no son procesos separados, sino partes fundamentales de una misma cadena que sostiene la economía digital. Los minerales extraídos del subsuelo —como las tierras raras, el cobre o el litio— son la base física de los servidores, los sistemas de refrigeración, las redes eléctricas y todos los elementos que hacen posible el procesamiento masivo de información. Al mismo tiempo, los propios \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">data centers\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> -en especial los destinados al entrenamiento de la inteligencia artificial generativa- requieren un pantagruélico volúmen de recursos, los cuales a la vez intensifican la demanda energética y material de toda la economía digital, impulsando así nuevos ciclos extractivos. Esta relación de interdependencia convierte a territorios como Chile en puntos estratégicos de una infraestructura extractivista global en proceso de diseminación, donde la decisión sobre dónde instalar estos complejos, cuánta agua y energía se consume o cómo se accede a los recursos se intenta mostrar bajo criterios puramente técnicos; pero al mirar con detenimiento la situación general en el escenario hemisférico, se hace patente que responde a presiones geopolíticas de subordinación, sean implícitas o explícitas.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">De acuerdo a lo expuesto hasta ahora, la expansión en Chile de la economía digital y su infraestructura asociada debe dejar de ser entendida únicamente como un proceso técnico de modernización productiva o de inserción en cadenas globales de valor. La creciente centralidad de los centros de procesamiento de datos, \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">cloud computing\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> y de las plataformas digitales como soportes de la una porción creciente de toda la actividad económica contemporánea, introduce una dimensión geopolítica que articula operaciones meramente empresariales y las orienta hacia objetivos geopolíticos cada vez más explícitos. La localización de estas infraestructuras, la escala de los recursos que demandan y el control efectivo sobre los flujos de datos que se procesan, son factores que se encuentran crecientemente condicionados y alineados por las estrategias de seguridad económica y tecnológica de Estados Unidos, en un contexto donde la nube se ha transformado en un recurso crítico de un nivel de magnitud comparable a la energía, los minerales o el transporte. Bajo esta lógica, Chile aparece integrado a un ecosistema digital transnacional en el que las decisiones clave sobre arquitectura de \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">software \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">y\u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> hardware\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">, estándares de funcionamiento y prioridades de uso se adoptan fuera del país, limitando el margen de maniobra para definir autónomamente con criterios propios el destino de una infraestructura presentada por el gobierno de Boric –paradójicamente– como base de la soberanía digital.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cdiv class=\"video-container\" style=\"position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden; max-width: 100%;\">\u003Ciframe style=\"position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%;\" src=\"https:\u002F\u002Fwww.youtube.com\u002Fembed\u002FUpIafrdE7W8\" title=\"YouTube video player\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen>\u003C\u002Fiframe>\u003C\u002Fdiv>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">El economista Aníbal Pinto Santa Cruz señalaba ya en 1959 que el extractivismo o dependencia de la explotación de los recursos naturales había sido la clave de un desarrollo denominado como “hacia afuera”, el cual conllevaba una serie de riesgos estratégicos para la economía del país. En su libro “Chile, un caso de desarrollo frustrado”, el economista advertía que “el comercio exterior pasó a ser la fuerza motriz del sistema económico doméstico, ligando así el curso y avatares de nuestro desarrollo con los lazos íntimos de las fluctuaciones de la economía mundial”. \u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">La convergencia entre extractivismo mineral y extractivismo digital refuerza la posición subordinada de Chile en términos geopolíticos. Los mismos actores que controlan los centros que concentran poder de procesamiento de datos, conforme avanza el proceso hacia la digitalización total de la economía, son quienes poseen poder real de decisión y tienen una creciente capacidad para dirigir a distancia la explotación de agua, energía y materias primas imprescindibles para sus operaciones actuales y futuras.\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n\u003Cp>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">La nube, lejos de ser un espacio etéreo o deslocalizado, \u003Cstrong>se consolida así como una infraestructura estratégica que reproduce relaciones de dependencia cronificadas en la historia económica chilena\u003C\u002Fstrong>, aunque bajo formas tecnológicamente más sofisticadas, poniéndose a la vanguardia del continente al sur de Estados Unidos. En ausencia de una discusión pública sobre gobernanza de datos, control de infraestructuras críticas y uso de bienes comunes como el agua y la energía; la inserción del país en la economía digital genera la profundización de un sometimiento visto como progreso tecnológico, donde el valor generado por los \u003C\u002Fspan>\u003Ci>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\">data centers\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fi>\u003Cspan style=\"font-weight: 400;\"> se concentra indudablemente fuera del territorio, mientras los costos materiales, ecológicos y sociales permanecen localizados\u003C\u002Fspan>\u003C\u002Fp>\n",{"post_name":45,"post_title":46},"condenas-por-corrupcion-y-redes-de-poder-cuestionan-propuesta-de-presidente-de-rn-en-el-mop-de-su-socio-comercial","Condenas por corrupción y redes de poder: cuestionan propuesta de Presidente de RN en el MOP de su socio comercial",{"post_name":48,"post_title":49},"colonia-dignidad-y-la-trama-epstein-en-chile-tambien-tenemos-una-isla-del-terror","Colonia Dignidad y la trama Epstein: en Chile también tenemos una isla del terror",["Island",51],{"key":52,"params":53,"result":55},"ProgressiveImage_zpdh8BaAxaWXm0k9e94KvfFgixMwCXBGzQORzMuqEv0",{"props":54},"{\"thumbnail\":\"\u002Fwp-content\u002Fuploads\u002F2026\u002F02\u002Fcuanto-pesa-una-nub-extractivismo-mineral-y-digital-bajo-la-doctrina-donroe.jpg\",\"title\":\"¿Cuánto pesa una nube? 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