Balón con sangre y sin dignidad

Balón con sangre y sin dignidad

Sr. Director 

Muchas y muchos nos han empujado a pensar que el deporte no tiene una relación con la política; pero nada más alejado de la realidad.

En Chile sabemos bien aquello; no solo por tener una insuficiencia generalizada de políticas públicas que fomenten el deporte en la población y le de seguridad a las y los deportistas del país, sino que también porque ha sido un espacio de señal política.

Caszely es un fiel ejemplo de esto último, quien no cedió su mano al dictador Augusto Pinochet mientras otros deportistas le daban golpecitos de espalda a quien encabezó la más cruenta represión en Chile en lo que va de historia reciente.

Pero parece que al famosillo y millonario Lionel Messi no le importa la relación entre ética y deporte. Por el contrario, ha optado por sostener en sus manos un balón lleno de sangre tras ser parte de otra operación comunicacional de la asesina administración de Donald Trump.

Messi y sus colegas del Inter Miami CF fueron recibidos por Trump en la Casa Blanca. Apretón de manos, fotografías, silencios cómplices y un discurso del criminal que preside un país fueron parte de la tónica, en el cual no se guardaron los dardos dirigidos contra Cuba, Venezuela e Irán por parte de Estados Unidos.

Al negocio del fútbol no le importan los crímenes contra la población, incluyendo las infancias. Menos aún, cuando se está ad portas de la copa del mundo que tendrá, como uno de los países locales, a aquel país que hoy protagoniza el asesinato de población civil e invasiones a diestra y siniestra.

Sin embargo, el balón con sangre sigue rodando. Y la ausencia de dignidad por parte de los jugadores demuestra lo deplorable que llega a ser el intentar despolitizar el deporte.

Por mi parte, opto por aquellos jugadores que son conscientes de su origen y sus pueblos. Y por aquella hinchada que no cede en su dignidad.

Por Diego Silva Mardones

Colabora con Resumen.cl
Estas leyendo

Balón con sangre y sin dignidad