
Desde el 2006, los tóxicos de la celulosa se botaban al río Itata, pero desde este diciembre se vierten directamente al mar. El Holding Arauco decía que los 50 kilómetros de longitud que tiene el emisario haría que Cobquecura y Coelemu no fueran afectadas por esta contaminación, sin embargo los hechos lo contradicen y el mercado manifiesta su alerta. Según el propio alcalde de Cobquecura, los terrenos en la comuna turística han bajado de 20 mil pesos a 10 mil pesos el metro cuadrado, sólo desde que comenzó a funcionar la Celulosa.
Todo esto pasa mientras el negocio forestal se expande con la bendición del Arzobispo de Concepción Ezatti, quien bendijo la Celulosa Itata y al amparo de la "institucionalidad ambiental" del Estado chileno. Muestra de ello es que la familia Angellini, dueña de Celulosa Itata podrá aumentar su producción de celulosa en un 20% más. Luego que la Corema diera el visto bueno al programa de modernización de esta industria, que según aseveran disminuiría la contaminación que ésta emite.
En tanto la comunidad organiza actividades de defensa de su patrimonio. Este sábado, en el salón municipal se realizará una tocata, según informó la emisora.