
A días de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora comenzará el gobierno de José Antonio Kast. El mandato será gestionado por sujetos que, en la confianza que solo les otorga la impunidad, tienen el desparpajo de decir lo que requieran para provocar confusión y ocultar las intenciones tras sus decisiones.
El nuevo gobierno tendrá como ministra de la Mujer y Equidad de Género a una evangélica que en 2017 se opuso a la despenalización del aborto en las causales de inviabilidad fetal, riesgo de la gestante y de violación. También tendrá una gran bancada que por estos días busca excarcelar torturadores, violadores y pedófilos a través de un proyecto de ley que presentan como "humanitario". Habrá un presidente que declara su desprecio por el conocimiento y toda consideración precautoria ante la explotación de bienes comunes, más aún si trata de “inversiones grandes”, como lo señaló.
Este gobierno cuenta con ministros como Jorge Quiroz que habla de la necesidad de desregular la economía, o sea, invalidar las ya insuficientes normas para el avance de múltiples negocios y el aumento exponencial de utilidades para el empresariado. Y cómo no, si lo que dice concuerda con su desempeño en la Asociación de Productores Avícolas para limitar la producción y asignarse cuotas de mercado entre Agrosuper, Ariztía y Don Pollo durante los años 1994 y 2010. Así como asesoró a Salcobrand para urdir la colusión con Farmacias Cruz Verde y Farmacias Ahumada para subir arbitrariamente los precios de al menos 206 medicamentos, entre diciembre de 2007 y marzo de 2008. Según consigna la sentencia de 2012, gran parte de estos fármacos eran hipotensores, anticonceptivos orales, anticonvulsivantes, antidepresivos y antihistamínicos que estas empresas controlaban entre 70% y 99% en su comercialización.
El gobierno que asume posibilitará la maximización de las ganancias del gran empresariado a costo de empobrecer a la población que vive de su trabajo, estancando o disminuyendo salarios, recortando garantías en tantas áreas que será muy difícil resistir y revertir cada pérdida. Como en todos los gobiernos civiles que administraron y defendieron el neoliberalismo, el Estado seguirá operando como un saco de plata para empresas que se adjudicarán permisos, licitaciones y tratos directos de los servicios públicos, sin el menor control.
El empobrecimiento y la pérdida de derechos, como ocurre en general, afectará de manera más gravosa a quienes ya tienen una situación más precaria y frágil, como son las mujeres trabajadoras.

Datos
De acuerdo al Ministerio de Hacienda, la brecha salarial de género en entidades que informan a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), segmentada por niveles jerárquicos, es la siguiente: "En el nivel Administrativo y Medio, de las 351 empresas analizadas, las mujeres reciben un salario que es 8,2% inferior que el de los hombres. En el nivel Ejecutivo, se analizaron 251 empresas, obteniendo una brecha salarial de 10,2% en desmedro de las mujeres".
Estas diferencias salariales constituyen un correlato de la división sexual de trabajo promovida en la cultura patriarcal. Expresándose en la exclusión de ciertas labores a hombres y mujeres o la coacción para ejercerlas. De este modo, se ha normalizado que los trabajos de cuidados en general sean realizados por mujeres de manera preponderante, y que los empleos relacionados con ello sean feminizados. Por otra parte, trabajos de mayor reconocimiento social, tienden a ser masculinizados y mejor remunerados.
En No es amor, es trabajo no pagado: Un análisis del trabajo de las mujeres en el Chile actual, Fundación Sol planteó la relevancia económica que tiene el trabajo doméstico, pues constituye la base indispensable de la reproducción de la riqueza. Sin embargo, su desconocimiento como trabajo posibilita que tampoco se considere como una actividad económica relevante y, así, no sea remunerada o lo sea de menor manera.
En 2021, la misma institución difundió ¿El tiempo es oro? Pobreza de Tiempo, desigualdad y la reproducción del Capital. Aquí trazó una “Lı́nea de la Pobreza de Tiempo” fijada en una jornada y media legal (67,5 horas de trabajo semanal). O sea, si alguien labora más de que esta cantidad se considera “pobre de tiempo”. Esta situación provocaría la carencia de momentos para el ocio o el autocuidado, por ejemplo. Bajo esta premisa, el 53% de las mujeres que trabajan remunerada y no remuneradamente se encuentran en Pobreza de Tiempo, mientras que el 36% de los hombres la sufren.
El documento afirma que los hombres dedican en promedio 18,1 horas de una semana al trabajo doméstico y de cuidados, mientras las mujeres dedican más del doble llegando a casi 41 horas, es decir, "doble labor".
Según la última Encuesta Nacional del Uso de Tiempo (ENUT) en todo el país las mujeres destinan más tiempo al trabajo no remunerado que los hombres, la diferencia es un promedio de 2:05 horas, en un día tipo. En este contexto, el informe señala que "independiente de la jornada de trabajo en la ocupación que se tenga, ellas destinan mayor tiempo a la carga global de trabajo", agregando que esta brecha se acentúa en los quintiles más pobres. La Encuesta también releva que en el marco de las “actividades personales”, los hombres dedican 26 minutos más que las mujeres al ocio y vida social en un día tipo. Evidentemente, estas brechas se harían más ostensibles si se considerase una semana completa, por ejemplo.
En exigencia de organización
La ausencia de algún avance durante el gobierno de Gabriel Boric, autodenominado ecologista, feminista, dialogante, generó un desaliento generalizado en la sociedad chilena en su impulso transformador.
La inexistencia de organizaciones sociales y sindicales donde se ejercite la discusión y el consenso, induce a un portante segmento de la población a manifestarse a través de plataformas de expresividad en un penoso e impotente gesto político. Junto a ello, quienes controlan estos medios o tienen los recursos para incidir en ellos, amplifican mensajes favorables a sus intereses con horneadas de influencers que pueden decir lo se les ordene sin responsabilizarse de las consecuencias de ello.
Las mujeres trabajadoras y el pueblo chileno está frente a una exigencia de organización evidente. El gobierno del Frente Amplio y su arco progresista, además de dejar al país más comprometido con políticas neoliberales, legó un andamiaje jurídico para que la crueldad y el miedo pueda ser repartido por agentes del Estado sin penalización alguna. Ya están a la vista los efectos de la promulgación de la Ley Naín Retamal.
No obstante, la acción organizada va a ser imprescindible para contrarrestar las andanadas de ataques a lo poco que se tiene y así no sufrir la desposesión casi absoluta.